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Full text of "Botella Del Náufrago Nº 24"

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a Revista Botella del Náufrago es parte fundamental 





del trabajo de las Ediciones digitales Casa Azul, 


01. 
POESIA+PROSA+GRÁFICA DE 


proyecto de publicaciones vía web de una poética 
en sentido amplio, con convocatoria abierta cuyo objetivo 
DISTINTAS CIUDADES DEL MUNDO o o 
05-26 es la difusión y reflexión literaria y cultural de corte 
latinoamericano sin mayores dificultades y con mínimos 


costos de producción para ser compartida con la mayor 


Y cantidad de personas posible, y con ello, establecer puentes 
02. y redes entre sujetos individuales y colectivos de forma 
PROHIBIDO NO CRITICAR libre y fraterna. Para nosotros es fundamental el diálogo 
27-34 entre las artes visuales con la literatura lo que contribuye a 


dar a esta Botella un sello único. 


35 NÚMERO 23, Marzo, 2016. Ebook, 
03. 


Formato Pdf, descargable. 





ESFER AS DE ACCI ÓN Directora: Karina García Albadiz centro de investigaciones 
35-46 Consejo editor: Grupo Casa Azul, poeticas 2) UpO 
Diego Rojas, Patricio Bruna 





Diagramación y Diseño: Ñ T/ 
diestrasiniestra.cl 
A / Corrección de pruebas: 
04. Rodrigo Suárez Pemjean 


Imagen de portada: Patricio Bruna 


APUNTES DEL SUBTERRANEO 
47-49 





La falsa asepsia, prolija, pura y totalmente descon- 
textualizada, presente en la obra y producción de los 
que dicen llamarse escritores, editores y gente del 
quehacer cultural pro-sistémico, es abiertamente 
inaceptable, condenable y repudiable. El llamado 

“a la buena onda”, homologable a “la política de los 
consensos” de la gran clase traidora política en Chile, 
la Nueva Mayoría de partidos por la democracia (ex 
Concertación de partidos por la democracia), ha de- 
generado en la precarización y pauperización no solo 
económica de los más desposeídos en el país, sino 
que también este nefasto régimen de acumulación 
ha engendrado la precariedad intelectual, la pau- 
perización de la función crítica y un profundo vacío 
ético y moral en la esfera cultural chilena, donde no 
es difícil en absoluto encontrar por doquier contra- 


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Daniel Lag 


dicciones en el discurso de intelectuales y artistas, 
quienes dicen adherir al naciente clima de malestar 
e indignación social debido al destape de los innume- 
rables casos de corrupción y colusión acaecidos en 
el país, pero que con su actuar perpetúan las mismas 
políticas reprochables por las cuales la sociedad 
pide explicaciones el día de hoy. La disociación entre 
pensamiento y acción, sumado a una tremenda 
incapacidad de reflexión y autocrítica, decanta en 

la más abierta de las hipocresías, modus operandis 
instaurado desde el amiguismo concertacionista en 
la “industria cultural” chilena. 


Esta asepsia, consecuencia del proyecto de moder- 
nidad neoliberal impuesto en Chile, se manifiesta en 
una invitación a callar toda disidencia que cuestione 
el modelo impuesto, logrando permear hasta la mis- 
ma producción artística dentro del campo cultural. 
Por eso, la producción literaria chilena presenta hoy 
por hoy características muy similares; una obra de 
arte manifiestamente abúlica, ajena al tiempo y lugar 
presente (se huye hacia mundos mágicos, dragones, 
magos), edulcorada de un romanticismo decimo- 
nónico y anémico (la llamada tarjeta postal), o en 
último caso, se intenta pintar la decadencia en base 
auna contingencia superficial, tipo “Walking Dead”, 
tomando así mismo la posición de “rebelde adapta- 
tivo”, donde las cosas están mal porque sí, y donde 
cambiar ese escenario resulta inconcebible. Toda 
esta producción evade siempre lo más importante, el 


3 


riz perdida. 


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sustrato de la obra, la reflexión desde donde se erige 
la teoría y se plasma el elemento creativo que pueda 
haber en ella. 


El modelo económico de libre mercado desplaza la 
responsabilidad absoluta hacia el consumidor, es éste 
quien tiene la última palabra, quien otorga en última 
instancia valor al producto cultural, y decide los des- 
tinos de quienes triunfan y de quienes son derrota- 
dos en este “juego” de mercado. Frente a las políticas 
de mercado, el actuar de nuestros artistas es direc- 
tamente operacional. No cuestionan la injerencia del 
mercado (este ente reificado por nuestros econo- 
mistas hasta el punto de la deificación), simplemente 
aceptan los lineamientos impuestos (de los contrario, 
saben que serían castigados por aquella herejía, sien- 
do desterrados del paraíso de consumo neoliberal), 
por ello, sin ninguna clase de pudor, deciden mutilar 
su obra, reduciendo lo poco y nada de artístico que 
tuviese, transformándola en un producto de consu- 
mo masivo con exclusiva finalidad mercantil; con las 
tres b, de bueno, bonito y barato. Quizás deberíamos 
volver a la concepción clásica de la economía, que 
centraba el valor de la mercancía en el trabajo, siendo 
el trabajador con su esfuerzo el que daba valor al 
producto, siempre dentro de los límites de un medio 
social dado, nunca en este esquema “atemporal” y 
“a-locado”, llamado mercado. 


También existe la opción de lo público, frente a los 
abusos del mercado siempre está el Estado que debe 
funcionar como contención y árbitro, asegurando el 
bienestar y un piso mínimo de dignidad para todos. 
De seguro existe una planificación desde el Estado 
para asegurar la calidad de la producción cultural en 
Chile, ¿verdad?... 


Sin embargo, no existe relación más clientelista y 
utilitaria que la relación existente entre el mundo 
cultural y artístico chileno y el actual Consejo de la 
Cultura y las Artes de Chile (CNCA). Este invento na- 
cido durante el gobierno de Lagos, no solo ha sido la 
herramienta más importante para mantener silencia- 
da la disidencia política de los pensadores y artistas 
del país, sino que ha contribuido también a crear esta 
especie de clase oligárquica en el ámbito cultural, 
quienes se pasean continuamente por los pasillos del 
CNCA en Valparaíso, mamando de la teta del consejo 
de la forma más grotesca e inconsecuente, trans- 
formándose en los intelectuales tradicionales que 
construyen, muchas veces de forma inconsciente, la 
hegemonía para el arribo del progresismo neoliberal. 
Sistemas de fondos concursables como el FONDART, 


son perfectos para controlar y dirigir la producción 
cultural, lo que es permitido decir o no decir en mate- 
ria artística. Si existiese un productor artístico cuya 
obra interpela o pone en entredicho los intereses de 
consolidación hegemónica del proyecto moderno 
neoliberal, simplemente pierde la financiamiento 
para llevar a cabo sus proyectos, sucumbiendo en el 
abismo del silencio y del olvido. Con excusa de que 
“los fondos nunca alcanzan para todos” o que “lo 

que llamamos calidad en el arte es muy relativo”, con 
respecto a los procesos de selección, se legitima un 
accionar muy acorde con las políticas neoliberales de 
focalización en la distribución de los recursos. Nunca 
se podrá responder a la totalidad de requerimientos 
y financiamiento que merece la cultura en Chile, ya 
que bajo la óptica neoliberal esa es una repartición 
de recursos “ineficiente”, con lo cual aparece la lógica 
de los quintiles-deciles y demases, con la cual se 
excluye selectivamente (como el caso del FONDART) 
a quienes legítimamente poseen un corpus de obra 
de calidad artística, con propuestas propositivas que 
buscan el cuestionamiento de todas las certidumbres 
(incluyendo las del mercado), y a quienes, de forma 
totalmente injusta y arbitraria, se los ha dejado morir 
en la periferia. 


Después de esta oscura mirada a los mecanismos de 
funcionamiento en la industria cultural chilena, solo 
queda esperar (y no solo esperar, sino que también 
propiciar) la explosión de la rabia social dirigida 

esta vez hacia el ámbito cultural y artístico. Espere- 
mos que este fuego purificador, el de la indignación 
contenida durante tantos años, fruto de la brutal 

y sangrienta dictadura, hasta la indolente e injusta 
intromisión del mercado en todos los ámbitos de 
nuestra vida (y amparada por la clase política actual), 
con la consecuente pérdida de nuestros derechos y 
dignidad, resulte en el comienzo de un proceso trans- 
formador profundo, en pos de la transformación de 
nuestras instituciones, tanto artísticas y culturales, 
como sociales y económicas. Frente a esta realidad 
actual de impugnación al poder, resultan legítimas 
las demandas del Grupo Casa Azul: el intentar levan- 
tar la calidad, tanto estética en la producción como 
ética en el productor cultural, lo cual resulta toda una 
afrenta para quienes son producto del condiciona- 
miento del modelo de mercado actual, modelo que 
podemos definir como “una ideología estéril y una 
guerra contra los pobres”. 








Rodrigo Suárez Pemjean 
Valparaíso, Chile 


Observa la miga que desechamos una mañana 

cualquiera, sonsacándola con el pulgar al abrir una marraqueta, 

por las calorías, qué absurdo. Que enguata, que engorda, 

si la corteza es más peligrosa, abuela, ahora me vengo a enterar 

después de 16 años fuera del país, viendo un matinal de TVN. 

El trigo marca su historia simbólica entre los compatriotas. 

El pan chileno, entre los mejores del mundo, se echa de menos, 

llegan historias de contrabando: mi viejo, cuando volvimos, mandó fotos a Washington, D.C., 
comiéndose un lomito palta. Le envió un pan envuelto en aluminio para que llegara fresco al amigo 
que dejó atrás. Antes era posible hacer esas cosas, antes era más fácil conseguir pan. 


Los desayunos son de perros sucios con cereal de chocolate en el hocico, de imanes con la cara de 
Salvador en la puerta del refri, tengo un vinilo de Quilapayún comprado en Alemania Occidental, 
pero no el tocadiscos. Y la radio, quién la escucha, en las mañanas ya. 

Quién ya piensa en esa historia, quién recuerda. 


La alacena está repleta de gorgojos. 


Rodrigo Suárez Pemjean 
Valparaíso, Chile 


No tengo, 

el cambiante dolor atraviesa 

la calle con sus fachadas. 

La tierra ha descendido, un alud 

fortuito, barro que relata la oscura pantalla. 


e. La floja balada del elector 
siembra una canalla esperanza donde el ácido 
golpea el hígado nuestro. 


No nos pongamos a llorar por la bilis derramada 
el pan duro de olvido, 
la mesa puesta cansada de esperar. 


No tengo, 
mas qué decir 









de esta calle de lenta fruición 
donde los vecinos terminan por reponer 
el estuco de las fachadas 

y ahí se quedan pasmados 
y no tengo, solo la espátula 
que impide que esta casa 
se caiga a pedazos. 


O 
Y 
LA 





Simón Zambrano 
Aurare, Venezuela 

















La lluvia parecía antigua 


helada 

caía lenta 

cada gota exterminaba 

idad de hormigas 


s chapaleaban 
ntiguaban 


una comun 
los muchacho 
y las viejitas s€ sa 
el olor a arepa de trigo 
invadía la comarca 

el muerto parecía cantar 
y la oración pedía 

por todos 


¿CÓMO cantarl r los dientes? 


e ala muerte sin apreta 


Salve reina Y madre 


Madre la del difunto 


zas se quedaron en el barro 


las cocul 


Madre de misericordia 
vida, dulzura Y esperanza nuestra 


EL papelón envía metáforas 


a los abuelos 
so ahúma los anhelos 


y un que 
de las muchachas solteras 


Ca boncillo al ] Í raft, Pati Í a 
Í , NOgal Y pastel 10] 9] e Ca tulina kra t, Patricio Bruna, 2015 
, y) 


Dejó de llover 

un sol agrio camina po 
senterradores destapan 
mino hacia el ahumado 


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r la montaña 


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donde la canela 
absorbe los pecados. 


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Diego Rojas Valderrama 
Valparaíso, Chile 


Sobre los terremotos 

nos hemos acostumbrado a afirmar los dientes 

levantando ingenuamente la casa solo CON Capas de pintura 
con la ensayada calma que le faltó a mi vieja 

Un día de su juventud 

cuando recibió los gritos 

de un desconocido, que en el masticar sin pausas 

de un alimento irreconocible y sin sabor 

demostraba su instrucción en la cocina de la persuasión. 


En un lugar que nos habitúa a respirar entre temblor y temblor 
solo queda enseñar a los ojos a Callar, 

hacer el amor en la noches, rápido 

y levantarse temprano para hacer ojos ciegos hasta la vuelta. 


Anoche, el Mismo desconocido apareció, ya Viejo 
mordiendo sin dientes la luz acusadora de los faroles. 
Sus despojos quedaron al descubierto. 

Lo invitamos a sentarse ante el té humeante 

porque el tópico en la tv. 

era decir que cada amanecer tapizaba al anterior 
pero los amaneceres Pasados no olvidan: 

su grito reaccionario vino desde el fondo de las tazas 


tras los g80lpes de la puerta, nuestra vieja creyó ver 
fantasmas de agentes del gobierno, demasiado jóvenes. 


Los temblores descascaran la pintura permanente 
al haberse mezclado con el cemento 
en la estructura de las ciudades latinoamericanas. 


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ESTATUA, BURRACHO, 
MALEZA 


Juan Carlos Aburto 
Santiago, Chile 




































Pavimento extenso de memoria 

cada piedra comentando, 

la rebeldía de la vegetación 

revolucionarias que son oposición a la lógica 
vida en el inanimado 

nos subes el ánimo 

a las palabras desgastadas. 


Una avenida que no logro recordar 

solo imágenes destellantes, nubladas, borrosas 
un espacio perdido 

que me guarde en el bolsillo 

de un pantalón que no encuentro, 

no sé silo leí o lo viví 

pero siento verosímil el acto 

desde las habitaciones higiénicas 

o posándose sobre los vasos. 


Cualquier paso que di flotando 
desde la eterna pelea 

del borracho contra el frío 

el frío quiere borrarlo. 


Piso esas islas de vida 

pequeños pastos aislados 

la maleza es lo más puro 

en nuestro magnetismo, en nuestra gravedad 
te mezclas con el pavimento 

somos estatua invisible y subterránea 

Para siempre 

Para nunca 

Para parar los para. 


pe 
cortes sucesivos auto-infringidos como escape, 
penas NO asumidas, el comproban e sefue en la basura 
el mimo esperando sacudirse la espesa levedad 
de sus gestos, amanecia en sus ojos UN niño, 
cuando las márgenes, entonces, como las líneas 
egipcias de sus ojos, aún no estaban definidas, 
las calles insistiendo en estirarse hacia el alba 
con su antiguo rezo de doquines, lO llevaba 
esposado; delo primero, sí, estuvO Cerca. luego No, 
la sala contigua nos contenía eN la espera; irregulares 
apósitos debimos parecet, desprovistos como estábamos, 
pero interpretes correctos de esa urgencia 
de nuestra moral.: esto no era cuestión de tirar 
y aprazarse, debíamos insistir. Claro, la muerte 
espera: siempre UN poco más de vida 
para tlevársela. 
no un color 








14 


“Luche. Carboncillo y pastel sobre cartulina kraft”, 2015.P. Bruna 





Patricio Bruna 
Valparaíso, Chile 


Es la misma suerte, manera de subir 

O bajar. Despertaste, 

el sudor empapando 

las sábanas. Mas cederían al descanso, 
húmedas 


en la incomodidad. Y gritar 
que así no va más 


la cosa. De esa despertada 

luego en crisis. Suponías dar con la solución 

con una sencilla explicación, pero los damascos 
caen picoteados... Los malditos pájaros del verano y 
entonces, no hay razón para contar 

con ellos, si en tus sueños nunca 

te quisieron, según tú, que despertabas 

de sollozos desesperada. Me voy, dijiste 

un mal día. Y te marchaste 

sin dar más explicación. 


Nos encontramos años más tarde, entonces, 
cuando los damascos de la nueva estación 
aún estaban 

verdes... No supimos 

qué decirnos, aparte del saludo protocolar 
y esa cordialidad de rigor y 

un par de generalidades 

que no nos comprometían en nada de 

nada. Más allá está el otro. Cada cual 


en su orilla; así nos vimos, 

así nos despedimos 

sin jamás hundirnos 

en los profundos 

sudores de aquel deseo compartido. 














15 









NO VIVIMOS 
DEL PAISAJE 


Cita 1 

Esa superioridad de un árbol pintado sobre un árbol real se 
resumiría en que no tendría debajo de él sus propias hojas, 
ni orugas, ni insectos. Así, los habitantes de las aldeas del 
norte de Holanda, por razones de limpieza, no plantan 
árboles de verdad en los patios que rodean sus casas y se 
contentan con pintar en los muros árboles, setos, tramos 
de césped que (por añadidura) se conservan verdes 
durante el invierno. La pintura del paisaje serviría, pues, 
simplemente para tener en nuestro cuarto, en torno 

de nosotros, una especie de naturaleza en miniatura, 
donde nos complacería contemplar las montañas, sin 
exponernos a su temperatura inclemente y sin necesidad 
de terriblemente escalarlas. 












Cita 2 
La “montaña” no es solo exuberancia. Es (sustancialmente), 
muchas otras cosas que no están en la poesía. Ante su 
espectáculo, ante sus paisajes, la actitud del poeta es la de 
un espectador elocuente. Nada más. Todas sus imágenes 
son las de una fantasía exterior y extranjera. No se oye la 
voz de un hombre de la floresta. Se oye, a lo más, la voz de 
un forastero imaginativo y ardoroso que cree poseerla y 
expresarla. Y esto es muy natural. La “montaña”, no existe 
casi sino como naturaleza, como paisaje, como escenario. 
No ha producido todavía una estirpe, un pueblo, una 
civilización. 


Cita 3 

En cuanto a la brutal distinción entre el contenido y la 
forma, los materiales del historiador no están ante él a la 
manera de un paisaje o espectáculo que pudiera describir 
de la forma en que tampoco lo haría un pintor. El pasado 
está tanto presente como ausente: presente en cuanto 
restos y prácticas heredadas, ausente en cuanto existencia 
humana anterior indicada por los mismos restos de los 
restos. 


16 


Karina García Albadiz 
Valparaíso, Chile 


Cita 4 

La crecida no solo eligió y descentró algunos objetos, 

sino que trastornó la cenestesia misma del paisaje, la 
organización ancestral de los horizontes: las líneas 
habituales del catastro, las cortinas de árboles, las hileras 
de casas, las rutas, el propio lecho del río. Esa estabilidad 
fundamental tan bien preparada por las formas de la 
propiedad. Todo fue borrado, lo rugoso fue convertido en 
suave planicie: no más vías, ni orillas, ni direcciones; una 
sustancia plana que no va a ninguna parte y que suspende 
el devenir del hombre, lo aparta de una razón, de un uso 
provechoso de los lugares. 





Cita 5 

Pareciera que ese libro hubiera sido hecho con escombros, 
de lenguaje, de libros, con restos. Ahí esas casas 

aluden también a nuestro paisaje, a nuestra catástrofe 
permanente chilena. Aunque es la situación de la literatura 
contemporánea también: esa catástrofe del lenguaje, la 
desconfianza en los lenguajes, incluso. Los soportes se 
perdieron, lo que era la imagen del mundo es muy poco 
sólido actualmente, es precario. La casa, el derrumbe de 

la casa como espacio sagrado, podría venir a representar 
un símbolo. Vivimos el final de una época. En este sentido 
uno está haciendo una literatura apocalíptica, está 

dando cuenta de una crisis final, pero no como un pastor 
evangélico. Está renovando el lenguaje, hablando de los 
caminos del libertino en la circulación de la obra. 





Sergio Manganelli 
Buenos Aires, Argentina 





Resulta extraño no verlo junto a los cofres de la Estación 
Once, con su cajón de lustrar y esa respiración asmática que 
lo castigaba en los inviernos, pero nunca logró estropearle 
la sonrisa. Hace cuarenta y tantos, dicen los más veteranos 
de su selecta clientela de obreros, quinieleros, buscas y 
correteadores de putas. A mí me constan al menos treinta 
agostos, desde cuando tenía su modesto salón de lustre, 
frente a los antiguos baños de la terminal ferroviaria. En 
esos días de mi infancia, algunas mañanas pasaba mal 
dormido y peor alimentado, rumbo a una escuela tan lejana 
como breve y ahí estaba “El Pulpo”, revoleando cepillos y 
deshilando paños entintados, por la alegría de la moneda 
ganada con oficio. Luego pasé a formar parte de la nueva 
generación de clientes y nos hicimos casi amigos. 


“El Pulpo” -nunca supe su nombre, aunque vi crecer a 
sus hijos y a él venirse viejo y previsor del frío, que se lo 
terminó llevando puesto- no era tan solo un lustrabotas: 
sino un artista. Tenía el orgullo y la seguridad de saberse 
profesional, pero ante todo, esa dedicación apasionada 
de quienes aman lo que hacen. Ponía el corazón en cada 
lustre y todo lo hacía con una precisión y una seriedad 
admirables. Sus hijos aprendieron, sus nietos incluso, pero 
nadie, nadie lustra como “El Pulpo”. Eso lo saben todos, 
como todos sabíamos de su mesura, educación y buen trato, 
que contrastaban con la rusticidad del ámbito y lo hacía 
blanco de bromas despiadadas, de las que se escudaba en el 
silencio de su timidez provinciana. 


Pasó media vida lustrando en el ingreso al hall, hasta que 
el progreso le tiró al volquete la plataforma con sus sillas 
de apoya pies de bronce y ocupó el espacio, para la vidriera 
de un moderno local a treinta mil la llave. Le prometieron 
respetar los años resignados a la ventisca y al perfume a 
orina de los baños públicos: ya viene el arquitecto para 
diseñarle un localito que va a ser la envidia; mañana el 
gerente de la concesión verá de dejarle una esquinita para 
que acomode sus huesos y pomadas; pronto se desocupa 
la cuadrilla y va a ver qué lindo el lugar que pensaron para 
que trabaje. Estamos esperando la orden de arriba, pero 
todo está dispuesto. Así corrieron años, de más frío y 
vanas esperanzas, pero El Pulpo nunca dejó de creer que 
se acordaban de él. “Hay que esperar dotor -me decía, 


haciéndome usurpar el título y concediéndome el honor- 
son buena gente los ingenieros, pero están muy ocupados, 
una obra grande..qué le parece.. pobres, tanto trabajo. Pero 
todo llega en la vida. Uno siempre tiene que ser agradecido 
y tener paciencia”. Gran corazón y mucha sabiduría la 
del pulpo, todo llega en la vida, inclusive la muerte. Los 
pulmones no le dieron más y antes que se le marchitara la 
voluntad se recluyó en su casa. 


Esta mañana, Juan -uno de sus hijos, de los que vi crecer 
cepillo en mano- me hizo saber que se acabó la magia 
del brillo acharolado, la filigrana de cerdas en el aire, el 
restallar de paños entibiando el cuero y la franca sonrisa 
del maestro. Ya no más el oído atento y sobrio de confesor 
laico. No más ilustradas palabras de un hombre sin escuela. 
Ni su lección de felicidad llana, que valía muchísimo más de 
tres monedas. 


Si Dios existe - y no está tan ocupado- verá que finalmente 
le hagan su merecido saloncito, para que sigan lustrando 
sus hijos y sus nietos, así, “El Pulpo” sabrá desde lo alto que 
su sueño llegó, como todo en la vida, o un poquito después. 


17 





ATRAPADO EN SU 
PROPIA PIEL 





La pregunta lanzada por alguno de los concurrentes flotó 
en el aire: “¿Qué puede deparar la vida a un hombre como 
Bruno Vals en el invierno de su apesadumbrada existencia?” 
Los otrora amigos cercanos de Bruno Vals expresaron uno 
a uno su sentir hacia él durante su acostumbrada tertulia de 
los jueves, a la que Bruno dejó de ser convocado, y en la que 
tampoco él deseaba participar tras la intensa discusión que 
tuvo con ellos tiempo atrás. 


Esa interrogante asediaba asimismo a Bruno con oscuros 
pensamientos, como el revoloteo de hambrientas aves 
marinas en busca de alimento. Sentado en absoluto 
desparpajo frente a su ventana en la antigua casona 
marcada con el número 11 de la calle Montecito en las 
afueras de Maraina, Bruno se guarecía de las inclemencias 
del clima aquella lluviosa tarde de verano. La casa de suyo 
fría parecía helada, vacía, melancólica. Sus viejos huesos, 
ahora cansados, añoraban sin disimulo aquellos días no 
tan lejanos cuando Bruno aún se sentía fuerte y lleno de 
vigor. Como una película antigua en blanco y negro, donde 
la permanencia del espectador suele ser voluntaria, su 
mente reproducía una y otra vez la misma imagen de él: 
abandonado a su suerte por sus amistades y familiares, por 
sus innumerables amores pasajeros, a quienes jamás supo 
amar ni retener ni valorar. Su costumbre de valuar a las 
personas por sus posesiones con el propósito de obtener 
para él la mayor ventaja posible, respaldado por su astuta 
labia y, según él, por la impresionante guapura que lo había 
caracterizado en su juventud Pide la que por supuesto a 
estas alturas no quedaba nadal, había terminado por alejar 
a todos. Quizás también contribuyeron su eterna actitud 
negativa, sus interminables quejas, críticas y reclamos. Su 
testarudez solía agotar la paciencia de cualquiera. Bruno 
suponía ser el único dueño de la razón, sólo él era docto 
en cómo deberían hacerse las cosas: ¡qué tontos eran los 
demás al no querer dar oído a sus recomendaciones! Su ego 
lastimado justificaba su actuar y su verbosidad persuasiva 
bajo el argumento de “su mejor intención”. Pese a ello, Bruno 
era más sordo que todos pues tampoco prestaba atención a 
la opinión de otros. Asus 68 años, era demasiado obstinado 
para aceptar que se había equivocado o que hubiera podido 
conducirse de otra manera. Era incapaz de reconocerlo o 
de pedir una disculpa. Le resultaba fácil y cómodo tomar el 


18 






Patricia Siller Olvera 
Ciudad de México 


papel de víctima, y culpar de su infortunio a otras personas, 
a la situación en el país, al gobierno, a los políticos, a la 
fatalidad, a Dios. No quería responsabilizarse de la resulta 
de sus propias decisiones, de sus acciones. Sin duda, sufría 
mucho, atrapado en su propia piel en un ciclo destructivo, 
ahogado en una vorágine de la que nadie podía rescatarlo. 


A través del opaco cristal de la ventana, Bruno contemplaba 
las gotas de agua al chocar ruidosamente para después 
mezclarse entre sí y resbalar en un solo caudal. La hierba 
crecida en el jardín mostraba un gran abandono. Al menos, 
la humedad de aquella tormenta nutriría la tierra y las 
plantas. En virtud de su naturaleza, la glicinia con sus flores 
azules había encontrado la forma de trepar y arraigarse 
en la pared: le pareció una burla ante su propia realidad. 
Bruno trataba de aferrarse como un náufrago a cualquier 
salvavidas, sobre todo si venía enfundado en el cuerpo de 
una mujer madura con la vida resuelta que calentara su 
cama, cuidara de él y solucionara todos sus problemas. Sin 
darse cuenta, el verdadero motivo detrás de su enmohecido 
método de cortejo quedaba rápidamente al descubierto 
con sólo observarlo y aplicar el oído. La miseria y la tediosa 
repetición con las que Bruno se guiaba por la vida palidecían 
cualquier pizca de romanticismo que hubiera podido surgir 
de su galanteo. 


¿Cuántos años había durado la glicinia? ¿Diez, quince? 
No recordaba bien. Ni siquiera se preocupaba por ella, y 
en respuesta la mísera planta se extendía y crecía a libre 
albedrío. En algunas partes, las ramas, hojas y flores de 
la glicinia colgaban desordenadamente como un irónico 
reflejo de lo que era su vida: un caos. Bruno tenía esa virtud: 
iba de un desastre a otro, como quien cambia de ropa 
interior. Parecía como si hubiese caído a un río y la corriente 
lo hubiera atrapado para siempre. La pesadumbre de la 
rutina lo sofocaba. lgnoraba cómo salir de aquella inercia. 
Bruno se veía a sí mismo como un fracasado: un mediocre 
tiranizado por la adversidad. 


Bruno fue a la cocina por una botella de tequila y un vaso. 
Colocó ambos sobre la mesa y se sentó. Su vista se posó 
en la marca de tequila mientras su rostro se transformaba 
en una mueca. Extrañaba la época en que su situación 


económica fue boyante: entonces podía rodearse de 
extravagancias, darse el lujo de comprar bebidas costosas, 
de pagar exquisitas viandas en los restaurantes elegantes 
de moda; estaba habituado a viajar y disfrutar de lujos, 
como si el dinero fuera sinónimo de felicidad. Nunca 
fue previsor: sin ahorros, sin una jubilación que pudiese 
resolver sus dilemas inmediatos, sin un trabajo fijo ni 


medios para subsistir con decoro, ponía de manifiesto un 
futuro incierto para él. Destapó la botella y llenó el vaso. 
Apuró el contenido. Se encontraba a punto de repetir 
esto cuando escuchó el timbre del teléfono. Pensó que 
seguramente sería alguno de sus acreedores. Decidió no 
contestar. El timbre no paraba de repicar. Ya se cansarán 
de insistir Plrumió?!. Esta vez rebosó el vaso. En un torpe 
movimiento, derramó el líquido sobre la madera. Lanzó 
un improperio y de mala gana fue por un paño para secar. 
Antes de regresar de la cocina escuchó de nuevo el timbre 
del teléfono. ¡Qué quieren! ¿Por qué no me dejan en 
paz? Levantó el auricular del teléfono con la finalidad de 
escupir un insulto. Se contuvo al escuchar una amable voz 
femenina al otro lado de la línea. 

-¿Es usted el señor Bruno Vals? 

-Sí, ¿quién habla? 

-Llamo de parte del doctor Samuel Ramos. Ya tenemos los 
resultados de sus estudios. El doctor lo espera mañana, 
necesita hablar con usted: es urgente. 

“¿Acaso no puede decirme ahora de qué se trata? ¿Para qué 
hacerme ir hasta su consultorio? 

-El doctor tiene que hablar personalmente con usted. ¿Le 
parece bien a las 4 de la tarde? 

-Si no queda otro remedio. 





Bruno cortó la comunicación sin esperar respuesta. Abrió 
una gaveta, extrajo una caja y la colocó a un lado de la 
botella. Secó el líquido derramado, se sentó en actitud 
de derrota. Bebió hasta avanzada la noche. Necesitaba 
aturdirse, dejar de pensar. La llamada lo afectó. Creía 
conocer las palabras que Samuel emplearía para anunciarle 
su terrible diagnóstico y el cruel vaticinio de lo que podría 
esperar en los próximos meses. Si alguien pretendía saber 
tanto o más que un galeno, era él. No necesitaba haber 
perdido tantos años en el estudio de la medicina para 
descalificar el diagnóstico de cualquier médico. 


Enfrascado en sus patéticas reflexiones, no reparó en la 
sombra que se detuvo con sigilo detrás de él. 

-Si te mueves, te mueres. 

Con gran sobresalto, intentó ponerse de pie y girarse para 
ver al intruso. Recibió un empujón y se golpeó la cabeza. Al 
recuperarse, encaró a su agresor. 

-¡Qué haces aquí! ¿Cómo entraste? Me harás un favor si 
me matas. 

-La puerta estaba abierta. No vine aquí para eso. 

-Te equivocaste de lugar. Sólo quedan algunos muebles. El 
resto está en la casa de empeño o lo he vendido. 

Bruno dirigió su mirada a la caja, luego al ladrón. Este 
último se veía exaltado, pero le permitió ponerse de pie. 
Bruno retiró la tapa de la caja. Estaba vacía. 

-¿Buscas ésto, anciano? Es una lástima: no podrás usarla. 
Siéntate y no te muevas o no respondo. PlDespués de un 
incómodo silencio, continuó.?l Desde niño quise conocerte, 
saber cómo eras, tal vez por curiosidad, tal vez con la 


esperanza de comprobar cuál sería tu reacción al verme. 
Luego te odié, ¿sabes? Te desprecio. ¡Mírate en un espejo, 
eres una piltrafa, das pena! 

-¿De qué hablas? No entiendo, yo no te conozco. 

-Es cierto, no me conoces. En ningún momento te 
preocupaste por confirmar si nací. Mi madre tenía 
razón: me repitió innumerables veces que al buscarte y 
encontrarte me decepcionarías. 

-¿Tu madre? ¿De qué hablas? ¿Sabe que asaltas casas? 
-¡Cállate! ¡Qué sabes tú de lo que he tenido que hacer para 
sobrevivir! ¿Recuerdas a Dalia? 

-Nosé quién es. -|Elextraño desvió la mirada unos instantes. 
Bruno se lanzó sobre él. Ambos hombres forcejearon 
cuerpo a cuerpo. El estrépito causado por el estallido de la 
pistola rasgó la quietud de la noche. 














La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque yo formo 
parte de la humanidad (...) 
John Donne 


Yiovani Hernández era mi alumno en el primer curso de 
secundaria abierta en la Escuela de Superación Activa, 
ESA; la única escuela de “iniciativa privada” —en realidad 
fundada en precarias condiciones por tres estudiantes 
desempleados y urgidos por no ser más dependientes 
económicos de nuestros papás— en aquellos años en 
Acayucan, Veracruz. Yiovani, hijo de cañeros, jornalero 
él mismo desde sus once años, pequeño de estatura y 
delgadito, pero recio y correoso por el rudo trabajo y casi 
negro de tanto sol, era muy duro de mollera, estuvo tres 
veces en el primer curso y nunca logró pasar por completo 
del primer grado. Avanzó en Ciencias Sociales, en Ciencias 
Naturales hasta el tercer grado, pero en Matemáticas, 
aunque llegó a tomar los tres cursos nunca logró aprobar 
un examen. 


—La suma de los cuadrados de los catetos es igual al 
cuadrado de la hipotenusa... 

—¿No me lo esplica más fácil, mairo. —Alguna vez le pedí 
a Yiovani que no me dijera mairo, porque, le aclaré, no soy 
albañil. Pero no me hizo caso o se le olvidó. Al Final me 
resigné justificando que “de alguna manera todos somos 
albañiles, porque siempre algo construimos, aunque sea 
a nosotros mismos. De alguna manera vivir es construir. 
Porque el que no construye, destruye. Ni lo permita Dios”. 
—Yiovani, es muy fácil; repite, la suma de los cuadrados de 
los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa... Mira, 
cómo te diré..., es una ley de Dios... Es hermosísimo, en 
serio... 

—Aaaah, a poco... ¿Eso qué va a tener de chulo, mairo? A 
ver: La suma de los catetos es igual a la hipotenusa. 

—Casi te lo aprendes, ya na' más agrégale los cuadrados... 
—¿Pos cuáles cuadrados? Ah, sí, los cuadrados de los catetos 
son igual a la hipotenusa. 

—Al cuadrado de la hipotenusa..., la suma... 

—¿Los catetos son igual al cuadrado de la hipotenusa? 

—Te lo voy a apuntar y te lo aprendes de memoria. Luego te 
lo explico ya con números. 

—¿Y pa'qué le quiere to'avía meter números, mairo?, no 
manche... 


Nunca se aprendió el Teorema de Pitágoras. Ni siquiera 
como perico, como pensé que podría lograr que, si de tal 
manera se lo aprendía, sería más fácil enseñarle la relación 


20 


Pterocles Arenarius 
Ciudad de México 


entre los números y, quizá en algún momento de apoteosis, 
presentarle la demostración, sin pretender que llegara 
a aprendérsela. Nada más para ver si lograba fascinarlo, 
deslumbrarlo para que le tuviera un poquito de amor a las 
Matemáticas. No pude. Un fracaso más. 


Pero me justifico y me consuelo pensando que Yiovani, 
aunque lo parecía, no era un chico normal. Sin duda su 
cerebro había sido dañado irreversiblemente (¿al momento 
de nacer por asfixia, ensuinfancia por desnutrición, en algún 
otro momento por los golpes y las drogas?) y su inteligencia 
no había llegado más allá de los ocho años de edad, por más 
que su oficio —alterno por temporadas al de jornalero— de 
vendedor ambulante en los camiones foráneos lo hubiera 
vuelto listo, astuto y rápido para decidir, como un animalito 
matrero. También me consuela que si hubiera habido 
mejores condiciones, menos obstáculos, sin duda le habría 
enseñado al menos el Teorema de Pitágoras, junto con todo 
lo previo necesario para entenderlo. Porque nos hicimos 
muy buenos amigos. Y a los buenos amigos, si los tratas 
con frecuencia, les enseñas hasta sin querer. Y también les 
aprendes. 


Luego pasó el tiempo y dejé de ver a Yiovani. Todavía supe 
quese había fugado de lacasadesus padres, paraentonces él 
tendría unos dieciocho años. Llegaron muchos más jóvenes 
a nuestra pequeña escuela. Unos sumamente inteligentes, 
otros normales. Casi todos alcanzaban el progreso negado 
a Yiovani. En poco tiempo me llegaban noticias de que ya 
asistían a escuelas superiores a la secundaria. Con los años 
me encontré a algunos que fueron a la universidad y hasta 
supe de alumnos míos que eran exitosos profesionales. 
Muchos más partieron de Veracruz, porque la circunstancia 
fue descomponiéndose cada vez más. 


Sé que muchos se han ido al extranjero. En este momento 
su país no le da ni lo elemental a la mayoría de sus hijos, ni 
siquiera a los más talentosos. En cambio, los ricos y los que 
han logrado poder político acumulan más y más riqueza 
obscena e irracionalmente. Al parecer lo harán hasta que 
esto estalle y se autodestruya. Entonces nadie se salvará. 
Ni siquiera los ricos ni los poderosos. 

Comprendí que ya no estábamos al borde del abismo, sino 
que íbamos en plena caída libre y éramos impotentes para 


resolver los grandes problemas que nos afectan y que 
van a terminar por destruirnos. Cada año hay miles de 
asesinatos y nadie hace nada. ¿Cuántos de mis ex alumnos 
habrán muerto? Por fortuna no he sabido. 


Una noche reciente, pasadas ya las lluvias, en el otoño de 
este año, caminaba por mi colonia, iba hacia mi casa. Llovía 
como despedida de la época de aguas y la calle estaba 
oscura. Me detuve en la tienda del barrio a comprar algo 
que cenar. Entré y pedí un litro de leche. Escogí un poco de 
pan. 


—La suma de los cuadrados de los catetos es igual al 
cuadrado de la hipotenusa. ¿Sí o no mi mairo? —Me volví 
a verlo y sentí la avalancha de gusto después de quizá diez 
años sin saber de él. Era el mismísimo Yiovani. Era otro: 
estaba muy grueso y había adquirido un gesto brutal. 
También había crecido mucho más de lo que supongo cabía 
esperar, vestía ostentoso y chillante, casi ridículo —. Pero 
¿cómo le hizo pa'meterse aquí, mairo? 


—¡Yiovani Hernández, qué gusto! No entiendo, vengo 
a comprar algo que cenar. —No me hizo caso y fue 
apresurado, violento, a la entrada. Le habló a alguien que 
yo no veíal?.. Bueno, ¿tú hijue'puta, tragas verga o qué, 
chingado pendejo? Ya se metieron y tú ni miras. Por una de 
éstas un día te va a cargar la puritita chingada, vale. Te salva 
que este ñor que se te metió es mi mairo de la secundaria. 
Que te valga, chavo. Si no ya ni la contabas. Póngase bien 
listo y no sea tan pendejo... —me acerqué un poco; le 
hablaba brutalmente a un jovenzuelo de unos diecisiete 
años; era un muchachito que incluso me recordó al Yiovani 
que fuera mi alumno, a esa edad quizá diez años atrás. 
Creí entender más o menos qué ocurría. El mozalbete tan 
duramente reconvenido no contestó, aceptó los insultos 
y el regaño y sacó de su saco una espantosa arma. Una 
metralleta recortada y se aplicó a vigilar la calle. Yiovani 
regresó, muy sonriente. 


—¿Cómo ve, mi mai, sí me aprendí el..., ¿el cómo se llama?..., 
el d'ese de Pitágoras. P's si Pitágoras no miente, ¿sío no? 
—Pero ¿qué haces aquí, Yiovani, quién es ese niño con esa 
arma? —La tienda estaba sola. Únicamente un hombre 
abatido, acobardado nos miraba desde detrás de su 
mostrador. 


—Véngase pa'cá, vamos a hablar aquí con el don. Pa” que 
vea lo que es mi jale. No estudié porque soy bien pendejo, 
pero no me va mal, hágase pa'cá... PIMe llevó hasta que 
encaramos al hombre que nos miraba con gesto atroz 
desde el otro lado del mostrador de la tienda—. Sale, mi 
compa, ya no aleguemos que ya me voy. ¿Cuánto pagas 
'orita, mi buen?, digo, pa'que no tengas un mal problema. 
Pero échale ganas... 


—Mi jefe, por el amor de Dios, no tengo apenas para comer 
con mi familia. 

—¿Cómo ves, mal? Si no cumplen. Luego chillan cuando les 
quemamos sus cuchitriles. 

—Señor, de verdá, perdónemela hoy, deme tres días, "orita 
síestoy bien fregado, no tengo dinero... No puedo pagarle... 
Por el amor de Dios, tenga tantito asíde piedad. —El hombre 


se puso a llorar. Al ver que Yiovani era mi amigo se dirigió a 
mi—. Usté, profesor, dígale al jefe que no sea malo, que sea 
asinita consciente. 'Orita no puedo pagarle. Dígale que por 
favor me espere, yo sí pago. Ya tengo el año dándoles. Pero 
'ora sí no puedo. Por este día y dos más... —Es don Andrés, 
tiene cuarenta y dos años. Es el dueño de la pequeña tienda 
más cercana a mi casa; su capital invertido acaso llega a los 
cincuenta mil pesos. Su familia está compuesta por cuatro 
hijos de diez años para abajo y su esposa de treinta y cinco. 
Tenía que pagar —después me enteré— diez mil pesos 
mensuales a la organización. 


—Bueno, ya no chilles, cabrón. Dame lo que tengas. Si no 
'orita verás qué desmadre te hago y ni tú ni yo, que todo 
se vaya a la mierda. Voy a quemar este chingado mugrero. 
—Ya le dije, señor, no sea malo. Llévese mercancía. No 
tengo ni para amanecer mañana. 

—¡Y yo paqué putas quiero mercancía! —gritó Yiovani 
furioso, inimaginable, brutal —Vamos a ver. —Sacó un 
revólver. Cuidadosamente lo manipuló observándolo con 
el cañón dirigido hacia arriba. Cortó cartucho—. Mira, 
cabrón, ya tengo cartucho cortao. 'Orita capaz que se me 
va un balazo hasta sin querer. Dime, ¿te mato o me pagas? 
—El tendero lloraba abiertamente. 

—No me mate, mi jefe... Por favor, no me mate. 

—¡Pos págame, hijo de tu puta madre! —En un arranque 
Yiovani golpeó a Andrés con la pistola en el rostro. El 
comerciante no intentó defenderse, ni siquiera hizo por 
esquivar el impacto. Su cabeza se sacudió con el golpe y 
me dio la impresión de que quedó balanceándose. Vi que 
un ojal monstruoso en su pómulo se abría. Vi la carne 
blanca que muy pronto se enrojeció y empezó a dejar salir 
la sangre en abundancia. Andrés no reaccionó. Ni intentó 
limpiarse la sangre que corría por su cara. 

—No tengo dinero que darle, señor. —Me llevé las manos 
al rostro. 

—¡Yiovani!... ¡No, por favor! 

—No te asustes, cabecilla. Trabajo es trabajo. —-Me tomó 
por el hombro—. No fue bueno encontrarnos así. Ya ni me 
acordaba que tú eres muy buen plan. Mejor váyase, mi 
mairo. Yo ya na'más me quiebro a este pendejito y también 
me voy. Mejor usté ya váyase. 

—¿Lo vas a matar? 

—Pos no paga. 

—Yiovani... —me puse a llorar. No pude evitarlo—, mátame 
a mí también. 

—¿Eh...? —me miró completamente desconcertado—; ¿eso 
quieres?, ¿y ati por qué? 

—Porque no debes matar a nadie por no tener dinero. — 
Yiovani me miró como miraría a un extraterrestre. 

—Y si no paga, ¡qué? Me lo tengo que quebrar por pendejo. 
En cualquier ratito me van a quebrar a mí, cabrón, ¿no 
sabes! A la mejor 'orita que me vaya..., a la mejor al rato 
o mañana. Pero no tarda. Mientras, me voy a llevar a este 
compadre que no paga. Además, ¿sabes qué?, yo ya no me 
ensucio las manos, el que se los quiebra es el chamaco... 
Ahi nos vemos. Véngase, vámonos, porque ese chavo sí es 
bien matón. 

—Yiovani, aquí me quedo. 


—Pos ahi como usté quiera. Yo se lo alvertí... —se quedó 
pensando un momento—. Andele, ya vámonos. Total qué, 


21 


que se lo quiebren... ¿No sabe que todos nos vamos a morir? 
—Sí, Yiovani, todos nos vamos a morir. Pero unos nunca se 
aprendieron que la suma de los cuadrados de los catetos es 
igual al cuadrado de la hipotenusa. 


Me miró sin expresión. Se quedó un minuto eterno 
mirándome sin gesto. Dos lágrimas asombrosas corrieron 
de pronto por sus mejillas. Dijo lentamente: 

—La suma de los cuadrados de los catetos es igual al 
cuadrado de la hipotenusa... —guardó silencio otro largo 
rato, inclinó la cabeza, luego me habló como agrediendo— 
¿Qué puta mierda es eso? ¿Qué putas es lo que tiene de 
hermoso? ¿Y para qué chingados sirve? —se limpió las 
lágrimas con rabia y salió caminando a toda prisa. 

Don Andrés, el tendero y yo nos quedamos esperando 
que entrara el joven sicario de la metralleta recortada a 
matarnos. Nos fuimos a la trastienda. Pensamos que quizá 
quemarían el negocio. Esperamos una eternidad, Andrés 
rezaba con la sangre casi coagulada en su herida de la 
cara, fueron diez minutos. Luego oímos que alguien, dando 
toquidos sobre el mostrador decía: 

—¿Nadie atiende?, señor Andrés, un kilo de azúcar... 





22 


















L ÁSPERO 
ESTILO NUEVO 


Todo tiene su tiempo, Y todo 
jo del cielo tiene su hora. 


eba A 
lo que se quiere d Eclesiastés, 3 


Según Platón, cada quien viene al mundo en el órgano 
del tiempo que merece. Claro que para él era de suma 
conveniencia razonar de esta manera; había venido al 
mundo filósofo, en un ámbito y una época por demás 
envidiable para todo amante de la filosofía. Ya quisiera 
verlo en nuestros días razonando esto mismo; intentando 
dialogar filosóficamente en nuestras ruidosas y 
atropelladoras ciudades modernas. Estoy seguro de que 
se retractaría, y con urgencia, de su proposición. Pues 
lo mismo vendría a ser que un sultán, señalado desde la 
cuna para regir destinos, proclamase: “cada cual nace en la 
posición social que merece”. ¿Quién no pensaría lo mismo 
en idéntica coyuntura? Yo sería el primero. Pero dado 
que no nací sultán ni griego, dado que me ha tocado en 
suerte venir al mundo en esta nuestra era, y, para colmo 
de males, con corazón de poeta —¡ay!—, en el período más 
antiartístico que registre la historia, no puedo hacerme 
eco de la fórmula de Platón ni de la de nuestro supuesto 
sultán. No; a mí esas casuísticas se me figuran una muy 
mala broma, y sobrado pesada, para ser honesto. 


Quizás si hubiese nacido con hambre de banquero... Si 
hubiese nacido con el gusto y la inclinación hacia todo 
lo insubstancial, lo pequeño, lo vulgar, lo falsario, lo 
horripilante, lo mezquino, lo desagradable.... mi parecer 
fuera otro. Seguramente, sí. Pues muy fácil, y por demás 
ventajoso, me resultaría concluir entonces que éste es “el 
mejor de los mundos posibles”. Pero soy poeta, como llevo 
dicho (o lo era), y soy de aquí y de ahora mismo. Luego, y 
en consideración a la paz de mi alma y mi salud mental, 
me pronuncio por el Error como fuente de toda sinrazón e 
injusticia antes que por cualquier variedad de providencia. 
Pues para mi caso resulta esto lo más conveniente. 


Ricardo Giraldez 
Buenos Aires, Argentina 








¡Cómo explicar sino que yo haya venido al mundo con un 
afán que resulta sobrado anacrónico, risible y de poco 
interés en nuestros días! Algún espabilado, entre mis 
lectores, y con cierto conocimiento de lo legendario y lo 
mitológico (conocimiento éste que de seguro le habrá 
llegado por error, no sea cosa de calumniarlo o dejarlo mal 
parado ante su siglo), me recordará, oportunamente, que 
Orfeo era poeta, el primero entre los poetas, y que con su 
lira era capaz de hacer hablar hasta las piedras. Pues bien, 
yo le recordaría a mi vez, a ese espabilado en cuestión, 
que Orfeo nunca se topó con una sensibilidad moderna, 
más dura e insensible que cualquier piedra antigua. Así 
que la comparación no es válida. Y no se crea que esto de 
las “piedras”, que ha sido dicho muy rápidamente, sea un 
ejemplo tomado sin intención; no me tropecé con él por 
azar, aunque mucho de azaroso haya en mi vida. 

En efecto, y pese a lo expuesto, las piedras han tenido un 
hondo significado en mi camino; han sido reveladoras de 
más de un arcano para mi arte y mi sentir, suministrándome 
incluso la clave de mi actual bienestar. Y cuando hablo de 
“bienestar” entiéndase lo que todos entienden hoy por él, 
a saber: dinero, dinero y..., sí, no se equivocan, más dinero. 
¡Oh, las piedras...! ¡Oh, sensibilidades modernas...! Pero 
si creo que he llegado a amarlas con el tiempo... Les debo 
mucho a decir verdad. Les debo mi fortuna y mi buena 
posición actual. Y si bien no he sabido darles un alma a esas 


23 












































piedras, ni hacerlas hablar como Orfeo (pues ya he dicho 
que no se trata de las piedras legendarias de la mitología 
sino de sensibilidades bien modernas); sí creo, en cambio, 
haber aprendido a interpretar su naturaleza, su íntimo 
sentir, y de esto se deduce todo lo demás. 


Nuestra historia, quees mihistoria y la explicación de un giro 
existencial (y económico, por supuesto) de ciento ochenta 
grados, comienza, como no podía ser de otra manera para 
un poeta, con una mujer, llamada, significativamente, 
Beatriz. 

Esto data de una década atrás; aunque hoy se me figura 
un siglo. Por aquel tiempo vivía yo enfrascado en un duelo 
personal con la vida o, más bien, con mitiempo, y ello por las 
razones que llevo enumeradas desde un principio. Sabía 
que alguna vez, en otra época (y pareciera también, en 
contraste con lo que hoy somos, haber acontecido en otra 
galaxia), el poeta había sido el hombre a imitar y a seguir. 
La celebridad de Byron, por ejemplo, es ilustrativa. | | 
Byron fue el modelo de una generación y el hacedor de ME Bueno, no 
un nuevo sentir. Sus gestos fueron imitados en todas EA e - y tanto, no creo 
las latitudes. A los hechos de su vida todos se hallaban PEA Ts haber llegado 
atentos. Los jóvenes copiaban sus poses, entonaban AA ] Y á a tales extremos; 
sus versos, memorizaban, imitaban y plagiaban AS EY pero sí me enseñó 
cada uno de sus acentos. Cuando Byron alzaba una PM 1 A a sacar provecho de 
ceja, por ejemplo, el mundo alzaba la otra; ante su mi época, lo cual viene a 
presencia las mujeres dejaban de comer, de hablar e significar algo mucho mejor. 
incluso de respirar. Byron fue, de hecho, el hombre 


"y 
na 


del momento: ¡y qué momento! Uno delos mayores Es | e La conocí de un modo casual y 
que registre la historia. Y cabe recordar que Byron E es Ms (dd azaroso, ya que no me aparto un 
fue, ante todo, poeta; un poeta consumado y de Y. 2 E ápice de mi proposición primera: 


que no existe providencia en los 
asuntos humanos sino mucho error, 
azar y suma estupidez. Sólo que si bien el 
Azar es un genio loco, y muy loco, cabe decir 
que éste genio suele tener a veces (muy raras 
veces, es cierto) breves, brevísimos instantes de 
lucidez. Fue, pues, en uno de esos raros accesos 
lúcidos del azar que la conocí. Lo que ella vio en mí, lo 
que vi yo en ella, aún nolosé, yaqueera mi Beatriz la fiel 
semblanza de nuestro tiempo y, por tanto, la antítesis de 
mi ideal poético de aquel entonces. De hecho, de poesía no 
entendía gran cosa, y, sobre todo, no quería ni oír hablar del 
tema; la despreciaba de forma visceral y soberanamente. 
La primera vez que me acerqué a su oído para recitarle 
unos versos que había compuesto en su homenaje, ella 
rió de modo grosero, con una carcajada que mal haríamos 
en tildar de homérica, ya que era bien modélica, y luego, 
llevándose el dedo índice hacia su boca bien abierta, hizo 
un gesto como si mis rimas le hubieran provocado náuseas. 
Eso ocurrió durante nuestra segunda cita, y creo que ya 
entonces... la amaba. ¿Por qué? Lo ignoro. Todo en ese 
período se me figura un misterio. Cuando se lo confesé (mi 
amor, por supuesto), también muy junto al oído, recuerdo 
que me rechazó diciendo que me dejase de tonterías; que 
si lo que quería era obtener algún favor especial en la cama, 
no tenía más que pedírselo, que no era ninguna mojigata 
y que estaba bien dispuesta a satisfacer cualquier antojo, 
cualquier rareza o perversión mía; que, por lo demás, su 
experiencia era tan vasta en esos menesteres que ni la peor 
y más repugnante de mis depravaciones la asombraría. 
No compuse más versos en su honor, por supuesto, ni volví 


una sensibilidad exquisita. “¿Por qué”, maldecía 
yo entonces, al razonar de esta manera, “por qué 
no vine al mundo durante el período romántico 
en vez de haber hecho acto de aparición en 
este período materialista, insensible, frío, 

mecanizado e inmutable para todo lo que 
atañe al espíritu, y que por desgracia me 
toca hoy transitar?”. Tal era de cierto mi 

estado mental cuando conocí a la criatura 
que se adueñaría de mis pensamientos, que 
cambiaría mi modo de apreciar las cosas y 

que me haría reconciliar con mi generación. 


24 


a repetirle que la amaba. Allí culminaron las alabanzas y 
las declaraciones. Pues las delicadezas, los gestos dulces, 
las palabras tiernas la fastidiaban, aburrían y a veces 
hasta exasperaban. Cuando no respondía a ello con algún 
resoplido de hastío, con algún eructo hediondo o con 
alguna mueca que expresara asco o disgusto, me hacía 
algún gesto de desprecio, como, por ejemplo, mostrarme 
el trasero y hacerlo rezongar. Esto la divertía en verdad. 
Era su broma predilecta. Pues cabe señalar que ese trasero 
suyo rezongaba más a menudo de lo que pudiera figurarse 
cualquiera. Y no necesariamente porque yo le estuviese 
siempre susurrando dulzuras al oído. No, rezongaba a 
capricho y sin rasgo de pudor. Creo que gozaba en grado 
sumo compartir ese momento de intimidad conmigo. 
Sobre todo cuando sus rezongos hedían a mil demonios. 
Entonces, entre risas, ella me provocaba con mirada 
cruel, desafándome a ver si era yo capaz de rimar esos 
estruendos y esos hedores con mi lira. 

“Vamos, mi poeta”, exclamaba irónica y muerta de risa, 
“hazle una alabanza a mi pedo; al pedo apestoso de tu 
enamorada”. 


Así era mi Beatriz: insensible como una rústica piedra 
a la emoción poética; arisca y muy áspera al tacto. 
Eludía cualquier palabra, mimo o caricia afectuosa con 
desabrimiento, acritud y fastidio. Sólo entregada al placer 
de la carne se dejaba domesticar un poco, aunque sin 
llegar siquiera a aproximarse a la ternura. En medio de 
los muchos jadeos gozaba lanzando alternativamente 
toda variedad de porquerías y ordinarieces. Por supuesto 
que esto exacerbaba en mí a la fiera y suscitaba un alto 
grado de excitación erótica, sumiéndome en fogosidades 
inefables y ardores de hoguera; pero consumado el acto, 
verdad es que siempre quedábamos tan sólo ella y yo 
desparramados, sin vínculo emotivo alguno, como dos 
trozos de carne machacada, fría e informe, sin alma, sin 
corazón. El amor, con ella, era algo más bien salvaje, bestial 
y bajo, que amor en fin de cuentas. Y nunca olvidaba 
Beatriz recordármelo. En lo más álgido de nuestros 
apasionamientos, por ejemplo, cuando más furiosos y 
profundos eran nuestros embates, nuestras agitaciones, 
nuestros espasmos y desfallecimientos, y más estrechados 
estábamos el uno junto el otro, cuando nuestros febriles 
frotamientos semejaban sacar chispas y todo alrededor 
rezumaba éxtasis y lujuria, con labios crispados me 


recordaba que allí era adónde iba a dar toda mi poesía en 
fin de cuentas, que esa era la única verdad. A veces, incluso, 
mientras me hallaba yo entretenido restregando mi lengua 
sobre su encarnada rosa sexual, con voz áspera, exclamaba 
ella: “Besa a tu fuente de Hipocrene, poeta (mofándose de 
aquel primer y único poema mío compuesto en su honor, en 
el cual aludía yo al célebre manantial donde se bañaban las 
Musas), besa; besa la letrina que te inspira”. 


Disfrutaba humillando mi vena lírica y mi candor, sí. Pues 
según ella todo y cuanto tuviera que ver con la poesía 
era cosa de inútiles, de chiquillos y de afeminados. Se 
divertía, además, desanimando mi propensión natural a 
la idealización de todo, y particularmente de su persona. 
Hurgar con el dedo índice en su nariz; quitarse pelusas del 
ombligo; rascarse sus partes íntimas, frotárselas, era cosa 
cotidiana que hacía en mi presencia, y con tal desenfado, 
que a veces yo me preguntaba si en verdad, Beatriz, era 
consciente de que yo me hallaba a su lado. No duraba sin 
embargo mucho mi fluctuación, ya que, atareada en tales 
menesteres, era común que me invitase a oler y a saborear 
su dedo embadurnado con alguna porquería. 


Nunca entendí qué nos mantenía unidos; cuál era ese 
inefable imán que nos atraía mutuamente. Acaso fuera 
la consabida atracción de los opuestos. No lo sé. Pero lo 
concreto es que permanecimos más de cinco años viviendo 
en íntima unión. 

Ello hasta que un día, de la noche a la mañana, me salió 
con que quería casarse y tener hijos. No porque lo deseara 





















en realidad, aclaró, ni porque creyera en “la tontería del 
matrimonio y la felicidad conyugal”, pues estas fueron 
exactamente sus palabras. No, como toda razón, argumentó 
que ya estaba en edad, y que eso era todo; que sus amigas 
se hallaban mayoritariamente casadas, con niños o en vías 
de tenerlos, y que ella se sentía descolocada, confusa e 
insatisfecha; que por la calle ya no veía sino mujeres con 
maridos, mujeres embarazadas o mujeres empujando 
cochecitos de bebé, y que no resistía ser ella la excepción. 
Para resumir: que estaba vacía. 


En mi ingenuidad, que por aquel entonces todavía era 
mucha, tomé sus palabras como una proposición. Hasta creo 
poder escuchar todavía los ecos de aquel pobre corazón 
mío acelerado por la emoción. ¡Qué cándido era! Apenas 
advertir en mi rostro el error, Beatriz me atajó al punto con 
aspereza, pues sus intenciones eran muy otras. Confesó 
que hacía ya unos meses que mantenía otra relación a la 
par que la nuestra; que en cierta medida era esto lo que 
la había decidido a dar el gran paso hacia una vida más 
conforme con el común de las gentes. Que el hombre en 
cuestión tenía muchos millones, que se le caía el dinero de 
los bolsillos, y que ella, ahora, debía pensar con seriedad de 
adulta, esto es: en su bienestar presente, en su bienestar 
futuro, y acaso también en el bienestar de sus potenciales 
hijos. Que yo estaba loco si creía que compartiría conmigo 
las austeridades y rigores que acompañan, por lo general, 
el destino incierto de todo escritor. Que si yo no hubiese 
perdido tanto tiempo de mi vida leyendo novelas y poemas 
absurdos, comprendería perfectamente todo esto sin 
necesidad de que tuviera ella que explicármelo. En fin, que 
era el adiós y que no se me ocurriera montar una escena. 
“Nada de sensiblerías, de dramatismos ni de lágrimas. Es 
hora de que imites mi ejemplo; que te dejes de niñerías y 
que te apliques a lo útil y ventajoso, que te pongas a hacer 
dinero de una buena vez. Ya no somos niños”, enfatizó muy 
grave y formal, mientras se rascaba la entrepierna. Por 
último, y sin variar el tono, añadió que si en lo venidero la 
extrañaba demasiado (pues conocía de sobra mi propensión 
a los “tontos sentimentalismos”), una vez que se hallase 
casada formalmente, y muy dueña de su nueva posición, 
podríamos continuar viéndonos en forma clandestina; 
que siempre habría lugar también para mí “aquí”, dijo (y lo 
que señaló, no fue precisamente la cámara secretísima de 
su corazón); que no pensaba guardar fidelidad a su futuro 
marido excepto durante la luna de miel, y que ni siquiera de 
esto último estaba muy segura. En suma, que eso eratodo, y 
que no cabía añadir más. 


Se fue, de hecho, sin darme siquiera un beso de despedida. 
Salió de mi vida con la misma aspereza con la que había 
entrado, dejándome el corazón roto, no he de negarlo, pues 
todavía por entonces era yo muy ingenuo. ¡Ay, qué ingenuo 
era yo! 


Pero no le guardé rencor. Al fin y al cabo, de ese corazón 
destrozado nació un nuevo yo y una nueva voz mejor 
afinada con la tónica de nuestros tiempos. Es más, esa 
nueva voz mía, y de la cual hizo mi Beatriz de terrenal musa, 
ha ocasionado cambios muy ventajosos en mi vida. Me ha 
hecho casi rico, por decirlo brevemente (ya que con esto, 
hoy, estádichotodo lo que cabe decir de un hombre, sies que 


26 


cabe decir algo en verdad). Esa nueva voz, en efecto, me ha 
inspirado escribir los best-seller que han hecho famoso mi 
nombre de un extremo al otro del planeta. No preciso citar 
los títulos ya que son de todo mundo conocidos. Vomitaré 
sobre tu cuerpo; Con perfume a retrete; Estreñimientos 
y excreciones de una mujer, son sólo algunos entre tantos 
otros éxitos que no terminan de reeditarse todavía y que 
han conocido incluso varias versiones cinematográficas. 
Sí, innumerables e incondicionales son hoy los que siguen 
atentamente mis publicaciones, así como también los 
imitadores de mi moderno estilo. Pues mi “áspero estilo 
nuevo”, que es como yo he bautizado la escuela que lidero, ha 
adquirido carácter de movimiento literario masivo. Vivo una 
vida desahogada y por demás envidiable, y perfectamente 
de acuerdo con mi tiempo. Y si bien, a veces (pues pese a 
toda mi actual aspereza, no puedo evitarlo), escucho en mi 
interior un reclamo de dulzura muy antiguo, muy anterior 
y previo a mi reconvención, algo así cual un resabio idiota 
que me viene de muy adentro, es decir, de mi viejo anhelo 
de poesía y ensoñación; a esa voz entrañable y por tanto 
tiempo desoída, que pide para sí el cielo, que se hace eco del 
murmullo del mar y se conmueve con el luminoso gorjeo de 
los pajarillos, apenas oírla (y sin pensarlo siquiera) le corto la 
garganta rudamente, haciendo gala de toda la aspereza que 
me ha hecho uno y lo mismo con mi siglo y que me ha dado 
la fortuna por la cual soy hoy respetado, y hasta venerado, 
aquí en la tierra. 








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l posicionamiento de las editoriales 

independientes agrupadas en la Cooperativa de 

Editores de la Furia, durante el lanzamiento de un 
estudio sobre las editoriales independientes en Chile, 
nos lleva a varias reflexiones en torno al rol político 
que las agrupaciones gremiales relacionadas con el 
libro han adoptado frente atemastan relevantes como 
lo son la abolición del IVA al libro y la problemática de 
quiénes tienen real acceso a la lectura. 

Que un estudio sobre la independencia editorial en 
Chile salga publicado bajo el sello de la Cooperativa 
Editores de La Furia ya no debe sorprender a nadie 
en este país, acostumbrado a los casos de colusión 
entre empresas, en el Estado y todo el eje público- 
privado. En especial cuando los autores son cuatro 
sociólogos de la Universidad de Valparaíso fueron 
los encargados de llevar adelante una encuesta a 
editoriales independientes. (1) 

Más grave aún es que el título lleve la palabra 
independiente. ¿De qué independencia estamos 
hablando? El hecho por lo menos debiera levantar 
sospechas sobre la idoneidad y objetividad del estudio, 
tales como los estudios sobre el éxito y seguridad de 
ciertos remedios, financiados o encargados por la 
industria farmacéutica. 

Hagamos algo de historia, hace dos décadas atrás 
surgen las editoriales independientes como una 
forma de marcar la diferencia con la Cámara del Libro 
que concentra el poder de las trasnacionales del libro. 
Las primeras editoriales independientes eran unas 
cuantas que consiguieron funcionar con un stand al 
interior de la Feria Internacional del Libro de Santiago 
(FILSA). 


28 





Posteriormente, las editoriales medianas forman la 
Asociación de Editores Independientes, Universitarios 
y Autónomos (EDIN) que también producen una 
feria, La Primavera del Libro, realizada en el Parque 
Bustamente, auspiciada por la Municipalidad de 
Providencia. Esta feria cobra por el stand $60.000 y 
solo lleva dos versiones. 

Por otro lado, 41 de las editoriales más pequeñas 
se agrupan en la Cooperativa de Editores de la Furia 
(CEF) que consigue realizar hace varios años la feria 
de editoriales independientes más grande del país, 
La Furia del Libro, que va en su novena versión y 
que se realiza en la Corporación Cultural Gabriela 
Mistral (GAM), organización de derecho privado, pero 
administrada con millonarios fondos públicos: suerte 
de animal cultural híbrido producto de los gobiernos 
progresistas chilenos. La diferencia de esta feria con 
las otras que administra la Cámara del Libro (FILSA y 
Feria del Libro de Viña del Mar) es que esta no recibe 
fondos estatales para funcionar, pero cobra por el 
stand, 70.000 + IVA por stand completo. No cobra 
la entrada al igual que la Feria del Libro de Viña y al 
igual que esta no sabemos si pagan arriendo por el 
espacio público que ocupan: en el caso de La Furia, el 
hall del GAM, y en el caso de la Feria de Viña del Mar, 
el patio del Liceo Bicentenario de Niñas que depende 
de la Municipalidad de Viña del Mar. El primer espacio 
está ubicado en Santiago centro y el segundo, en Calle 
Libertad con Dos Norte, pleno centro viñamarino. 
Pero tenemos la sospecha que no pagan arriendo lo 
que agravaría el hecho que cobren por el stand. 

Si pensamos que los editores independientes 
poseen un alto nivel de instrucción y que desde ahí 


han sido capaces de generar ferias, cuyo stand tiene 
un costo menor y que dieron cabida a la explosión de 
editoriales pequeñas (cerca de 300) surgidas en todo 
el país en esta última década, podríamos sostener que 
su trabajo ha sido un aporte. Pero el problema está 
cuando nos ponemos a analizar la política cultural 
que ha movido a las editoriales independientes, ya 
que 60% de ellas inició actividades y pasó a formar 
parte de la emergente industria del libro. El editor 
independiente que pudo asociarse vive y pertenece, 
en general, a un estrato social acomodado y hace 
sus ferias en el centro capitalino, por lo tanto, la 
producción de ferias se transformó en algo rentable 
onolo hubiera hecho. A nuestro juicio, estos editores 
han sido bien poco furiosos e independientes porque 
no han peleado por abolir el IVA al libro, impuesto 
regresivo que grava a la gente de menores recursos, 
tampoco han luchado ante los altos precios que les 
cobran por stand la Cámara del Libro en la FILSA 
($1.560.000 en el 2015), tampoco se han planteado 
decididamente en contra del cobro de las entradas 
a esta feria. Tal parece que los resultados de esta 
política de gravar con el IVA al libro, fuera producto de 
una política intencionada de parte de los estamentos 
del poder, más que producto de la casualidad que 
podría verse como una simple sucesión de hechos en 
el tiempo. 

De esta manera se va generando un círculo 

vicioso que lo único que logra es que los libros que 
producen las editoriales independientes terminen 
en una élite privilegiada y no se extiendan a sectores 
más precarizados de la población. Estamos llenos 
de planes de fomento lector y un Plan Nacional de 
Lectura que no se hace cargo de ninguna de estas 
problemáticas. Mientras no se tomen verdaderas 
medidas para lograr un real acceso al libro tanto 
de la institucionalidad gubernamental como de la 
comunidad asociada en editores independientes, 
esto no promete incidir en los niveles de lectura. 
Se mantiene simbólicamente el incendio de libros, 
iniciado en la dictadura, a través del cobro del 
impuesto más alto en el mundo. Y los editores 
independientes pierden su capacidad de disputar los 
espacios y su oportunidad histórica de convertirse 
en una alternativa a las lógicas de los grandes 
conglomerados del libro. 

Nuevamente los lectores son traicionados y 
seguirán pagando los altos precios del libro, ante 
editores independientes que se han construido 
como un negocio, que encuentran que es inviable 
políticamente luchar por abolir el IVA al libro y que 
seguirán firmando pactos de internacionalización del 
libroconla Cámara del Libro, Asociación de Editores y 
Corfo, en vez de detenerse a fortalecer la producción 
y distribución nacional. 

Por lo tanto, ponemos en cuestión lo aseverado 
en la introducción de “La edición independiente en 


Chile: Estudio e historia de la pequeña industria 
(2009-2014)” en cuanto a que las editoriales 
independientes sean capaces de “disputar posiciones 
y [...] representar una verdadera alternativa a las 
lógicas de los grandes conglomerados del libro. 

Lo que vemos es que las editoriales independientes, 
muy al contrario, se están adaptando a estas lógicas 
del mercado y haciendo alianzas con la Cámara del 
Libro y la Asociación de Editores en detrimento del 
aumento del acceso a los libros de parte de lectores 
actuales y futuros, quienes debieran ser el centro 
de la preocupación editorial a través de todos los 
estamentos. 

En los próximos años surgirán muchas e 
microeditoriales que no inicien actividades y que e 
espero disputen los espacios de las ferias para ] 
contrarrestar el poder de la Cámara del Libro y de las 
editoriales independientes. 











(1) Fonseca Lorena, Pierina Ferreti, Felipe Castro y 
Rodrio Ortega. “La edición independiente en Chile: 
Estudio e historia de la pequeña industria (2009-2014)” 
Cooperativa de Editores La Furia, Santiago de Chile, 
2015, 


LIBROS SIN IVA 


Desde la institucionalidad (gobierno, editores 
asociadose investigadores) señalanqueessecundario 
el tema del IVA porque su abolición no arreglaría 
nada. No bajarían los precios porque los libreros ni 
editores rebajarían ese 20% al libro. Además sería 
una medida inviable políticamente, ya que no se le 
aseguraría al editor una venta mayor de libros para 
recuperar ese 20% porque la gente en Chile no lee. 
Sin embargo, Chile era un país sin IVA al libro hasta 
noviembre de 1976.Ladecisión de sacar alos libros de 
la lista de productos exentos fue tomada por Pinochet 
y sugerida porsusasesoresformadosenChicago.Eran 
los años en que, en materia económica, el país era el 
campo de prueba de las políticas de shock neoliberal 
diseñadas por Milton Friedman. Recomendamos 
La Doctrina del Shock. El Auge del capitalismo del 
desastre de Naomi Klein y del documental Chicago 
Boys de Carola Fuentes y de Rafael Valdeavellano 
donde se muestra que gracias a las medidas aplicadas 
por los discípulos de Friedman, Chile nunca había 
sido tan rico, por lo menos en números “macro”. Pero 
aquello, se entiende, sin que Fuentes y Valdeavellano 
insistan, se consiguió, gracias a la fuerza, al crimen, 
debido al asesinato de cerca de tres mil ciudadanos, y 
al temor, al egoísmo, ala indiferencia, y ala avaricia del 
resto, que esperaban por la casa propia, el automóvil 
cero kilómetro y la televisión a colores. Por lo tanto, 


29 


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el IVA al libro no fue solo una medida económica más, 
fue sobre todo una decisión política en un contexto de 
represión y censura. Y ha sido mantenido por las capas 
de profesionales aspiracionales del país. 

El libro fue considerado, junto con el pan, un bien 
de primera necesidad. Antes de 1976 existía esta 
hermosa pieza legal: Estarán exentos de impuesto 
el pan, leche, sea en estado natural, desecada, 
condensada, evaporada o en polvo, alimentos de 
sustitución láctea; agua potable, frutas y verduras 
frescas, papas, cebollas, ajos, trigo, maíz, porotos, 
lentejas, garbanzos, arvejas, arroz, huevos, ganado, 
aves, sal, harinas de cereales o de legumbres; carne 
fresca, congelada o deshidratada; pescado, algas 
marinas, mariscos y crustáceos frescos y congelados 
destinado al consumo humano (excepto ostras, 
langostas y centollas); textos y cuadernos escolares, 
libros, diarios y revistas destinados a la lectura. 

El Estado por concepto de IVA al libro recauda una 
cifra cercana a los 50 mil millones de pesos y el Fondo 
Nacional del Libro y la Lectura cuenta con apenas 4 
mil millones. En el año 93 se discutió en la Cámara la 
abolición de este impuesto, pero después de un largo 
debate se consensuó mantener este gravamen con la 
condición de que el presupuesto del Fondo Nacional 
del Libro y la Lectura fuese «por lo menos equivalente 
a la recaudación por concepto de IVA a los libros». 
Esto no se cumplió. 


30 





La institucionalidad tiene que ¡implementar 
políticas públicas que busquen la masificación del 
libro a todos los estratos sociales. Mantener un precio 
alto al libro solo asegura que estos quedarán en los 
estratos sociales altos de la sociedad. Además las 
desigualdades en los ingresos son en gran parte reflejo 
del desigual acceso a los bienes simbólicos. Los libros 
están en la base de los procesos de formación de todas 
las personas, desde la sala cuna hasta la universidad y 
más allá. Mejorar el acceso a los libros es mejorar las 
posibilidades de formación y autoformación del ser 
humano, de nuestros hijos, de las capas poblacionales 
que accedieron aestudios de educación superior y que 
pelearon contra la dictadura y contra los gobiernos de 
turno para que hubiera educación gratuita, pública 
y de calidad en Chile. El impuesto es una barrera de 
acceso, hay que abolirlo. 

Si aboliéndose el IVA la gente no lee más, quedará 
en evidencia la descapitalización social del país 
fomentada por la dictadura y mantenida por los 
gobiernos progresistas neoliberales. Me remito a 
Progresismo. La Domesticación de los conflictos 
sociales de Raúl Zibechi publicado por la Editorial 
Quimantú. En algún momento se tendrá que asumir 
que los gobiernos han desmantelado las humanidades 
en Chile y que el precio alto de los libros forma parte 
de ese desmantelamiento. 


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a poesía, numen sagrado donde nace el enigma, 

permanece inalterable en el espacio y tiempo. 

El poema se reescribe con la constancia de su 
progenitor, hombre o mujer que canta no sólo lo 
sublime de la vida sino que desciende hasta los lugares 
atemporales donde anida el dolor. Pasiones adversas 
que alteran la cotidianidad del lenguaje formal, se 
mueven entre los versos de un texto poético. 

El poema no acepta concesiones ni permite en 
su génesis el uso de referentes que le alejen de 
la disposición habitual para el que fue creado. El 
discurso poético posee una construcción en la que 
su creador usa infinidad de licencias que le permiten 
acceder a los espacios inimaginables de la vida. 
Cardozo (2003) dice que “La poesía comprende la 
belleza, la engloba, pero va más allá de ella. Incorpora el 
pensar a su naturaleza y subyuga los recursos expresivos 
artísticos del lenguaje para servirse de ellos como soporte 
para salir a la percepción de la mirada y del oído, a ser 
percibida, sentida, intuida; a ser placer, conocimiento, 
misterio y sobrecogimiento” 

La poesía no está concebida para lectura exclusiva 
de un determinado grupo de personas ni para edades 
específicas. Es de lectura universal y cotidiana pues 
con ella vivenciamos diversas peculiaridades de la 
existencia. 

La escuela constituye un espacio ideal para 
fomentar la lectura de poesía. En las aulas de clase, 
niños y niñas se interesan desde la visión lúdica por el 
texto poético. Una mirada nueva nace cuando el niño 
tiene antesí, poemas que ledispensanimágenes cuyos 
contenidos disfrutan sin imposiciones escolares ni 
presiones pedagógicas. 


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La poesía es por esencia libertad. Por lo tanto 
cuando se trabaje en el aula debemos “romper con el 
lenguaje pueril y moralizante, y empezar a tomar contacto 
con el lenguaje poético, mucho más rico” (Boland, 2011) 
En voz de Gustavo Pereira (2013) “El poema posee una 
existencia propia, escapada de las manos de su creador, y 
no pocas veces el gusto dominante de una época impide 
valorarlo en su dimensión menos ostensible”. 


JOSÉ MARTÍPROMOTOR DE LECTURA: 
LA EDAD DE ORO 


Martí, el apóstol de la independencia cubana, 
mostró preocupación por el acercamiento de 
los niños a la lectura. La Edad de Oro, Revista de 
literatura trazó el camino que acercaría su visión de 
la formación de los niños de nuestra América. Cuatro 
números de treinta y dos páginas conforman parte de 
su legado para los infantes del continente americano. 
Zambrano (1992) sostiene que en “La Edad de Oro se 
rompen los esquemas tradicionales en la concepción de 
una literatura para niños y jóvenes; Martí quería llevar 
en sus páginas, un poco de todo cuanto aconteció en el 
pasado y cuyos valores podrían ser de utilidad para los 
lectores de su tiempo y acerca también en un lenguaje 
sencillo y claro, los adelantos científicos, los valores 
culturales de otros pueblos, la vida de los grandes 
hombres, todo ameno, y al mismo tiempo instructivo que 
puede haber en la literatura, en las artes en la historia.” 

El uso de un lenguaje diáfano y sencillo caracteriza 
la revista; no existe en ella lugares que dejen un 


31 


ida.30 x 22 Cms. 


indicio de autoritarismo e imposición de temas que 
pretendan afianzar más lo pedagógico que el mismo 
disfrute de la lectura. 

Martí se propuso llegar a niños y jóvenes de 
toda América intentando vencer el obstáculo del 
analfabetismo y las concepciones educativas que 
regían para finales del siglo XIX. La fluidez de su 
lenguaje, la adaptación de clásicos de la literatura y el 
uso de la poesía vierten el pensamiento Martiano por 
los ríos imperceptibles del continente. Promocionar 
la lectura desde La Edad de Oro implicaba fortalecer 
los vínculos entre sus lectores, utilizar las nociones de 
identidad americana para llegar hasta el corazón de 
los niños y así, generar un sentimiento de pertenencia 
que lo acompañara hasta la vida adulta. Martí lo afirma 
en el primer número de la revista: “Para los niños 
trabajamos, porque los niños son los que saben querer, 
porque los niños son la esperanza del mundo. Y queremos 
que nos quieran, y nos vean como cosa de su corazón” 

Martí siempre consideró una gran responsabilidad 
su trabajo para niños. Llevar a ellos el ideario de 
libertad, la posibilidad de la lectura desde la inquietud 
del escritor y sumar sus textos sencillos a las vivencias 
cotidianas destacan la vocación literaria y humanística 
que siempre le acompañó. 

El lector del trabajo martiano no un simple 
espectador de su escritura. Su actuación como 
protagonista de las historias y poemas le permite 
dinamizar la vida quizás bucólica que entonces 
formaban parte de la cotidianidad. Vencer las cadenas 
del analfabetismo pero además, participar en la 
lectura como acto libertario era propiciado desde La 
Edad de Oro. 


ISMAELILLO: VOZ Y TERNURA PARA 
LOS NINOS DE AMERICA 


Ismaelillo, obra poética que Martí escribió para su 
hijo, posee la inmutable virtud de enhebrar con fina 
certidumbreelamordelpadreantelosacontecimientos 
que le llevarán a luchar por la independencia de su 
país. Este poemario, cargado de ternura y devoción, 
representa un grito de libertad pues fue concebido 
para demostrar el sentimiento arraigado en el corazón 
de un padre-poeta mientras prepara su incorporación 
en las fuerzas expedicionarias que intentarán liberar a 
Cuba del oprobio español. 

Puede resultar difícil escribir antes de enfrentar 
el destino incierto del combate. Para Martí, hombre 
de ideales claros, la poesía constituye uno de los 
cimientos fundamentales para liberar el pensamiento 
de la servidumbre y la esclavitud política y social. 
Martí Decía “¿Quien es el ignorante que mantiene que 
la poesía no es indispensable a los pueblos? Hay gente 
de tan corta vista mental, que cree que toda la fruta se 


32 


acaba en la cáscara. La poesía, que congrega o disgrega, 
que fortifica o angustia, que apuntala o derriba las almas, 
que da o quita a los hombres la fe y el aliento, es más 
necesaria a los pueblos que la industria misma, pues ésta 
les proporciona el modo de subsistir, mientras que aquella 
les da el deseo y la fuerza de vida.” 

Ismaelillo convoca a la belleza, al abrazo sublime 
que encaja la imagen poética en el iluminado silencio 
que pervive en la nostalgia. En el poema Sueño 
despierto Martí dice: /Yo sueño con los ojos/ abiertos, 
y de día/ y noche siempre sueño. / Y sobre las espumas/ 
del ancho mar revuelto, / y por entre las crespas/ arenas 
del desierto, / y del león pujante, / monarca de mi pecho, 
/ montado alegremente/ sobre el sumiso cuello/ un niño 
que me llama/ flotando siempre veo. / Hermoso texto 
emblema de libertad, sortilegio que presagia el futuro 
vindicado no sólo por la memoria si no también por la 
persistencia onírica del poeta. El vuelo libre del sueño o 
tal vez duermevela, colige olas y dunas para simbolizar 
el rompimiento de eslabones que atan la tristeza e 
incertidumbre. 

Mi caballero es un poema profundamente íntimo. La 
cercanía del amor, el afecto que acicala al corazón y lo 
hace invulnerable a la distancia, la alegría de compartir 
el instante, el juego que motiva risas y cantos forman 
parte del imaginario de este texto. /Por las mañanas/ mi 
pequeñuelo/ me despertaba/ con un gran beso/ Puesto 
a horcajadas/ sobre mi pecho, / bridas forjaba/ con mis 
cabellos. / Ebrio él de gozo, / de gozo yo ebrio, / me 
espoleaba/ mi caballero: / ¡Qué suave espuela/ sus dos 
pies frescos! / ¡Cómo reía/ mi jinetuelo! / Y yo besaba/ sus 
pies pequeños, / ¡Dos pies que caben / en sólo un beso! / 
Poesía para niños y niñas pero de cuyo disfrute no escapan 
los adultos; impregnada de imágenes sugerentes; poesía 
para leerle a los más pequeños, para disfrutar mientras 
se comparte en voz alta. La poiesis suma de posibilidades 
que trasciende al infinito, marca el límite donde la musa 
- acto creador - desciende hasta la humanidad del poeta 
para liberarlo de sus imágenes. Musa traviesa recorre 
inconmensurables espacios, quizás señalados por la 
multiplicidad de locaciones imaginadas para un viaje al 
interior del poema. / ¿Mi musa? Es un diablillo/ con alas de 
ángel. / ¡Ah, musilla traviesa, / qué vuelo trae! / Yo suelo, 
caballero, / en sueños graves, / cabalgan horas luengas/ 
sobre los aires. / Me entro en nubes rosadas, / bajo a 
hondos mares, / y en los senos eternos/ hago viajes. 

Ismaelillo es un libro de poemas de hermosa 
construcción. Los textos poéticos que reúne forman 
un corpus y cada metáfora expresa belleza desde 
un lenguaje propio para ser leído a partir de la más 
temprana niñez. La creación poética de José Martí 
trasciende la universalidad empujada por el soplo al 
velamen de las palabras. 


GABRIELA MISTRAL Y LA PASIÓN 
POR LA LECTURA 


La escritura de Gabriela Mistral desató durante 
décadas innumerables juicios. Sus mismos 
compatriotas, escritores reconocidos, renegaron de 
su trabajo literario. No dudaban que su obra poética 
quedaría en el olvido y su trascendencia como 
escritora estaba condenada al ostracismo. 

A pesar de los augurios y ataques desmedidos, 
Gabriela Mistral, jamás claudicó a los deseos 
impenitentes de sus detractores. Maestra, oficio que 
amo y poeta de gran sensibilidad, legó a la humanidad 
unaobracuyosvértices alcanzan confines universales. 
Belli (2010) apunta “Gabriela era pues una maestra 
rural, y lo era por sus cuatro lados, pues también lo fue su 
padre y varios familiares más. Pero ello quedará eclipsado 
gracias a su vocación por la poesía, que le cambiará la 
vida enteramente.” 

El cultivo de la prosa es relevante en la Vida de 
Gabriela Mistral. Aunque poco estudiada, su calidad 
literaria está ala altura de su poesía. Mistral, ferviente 
lectora de clásicos y de la Biblia, promociona la lectura 
en sus ensayos. En sus prosas dedicadas a la pasión de 
leer solicita alos maestros trabajar en la búsqueda de 
la consolidación del amor por la lectura. En el texto 
Dar un apetito (2010) dice: “La faena a favor del libro 
que corresponde cumplir a maestros y padres es la de 
despertar la apetencia del libro, pasar de allí al placer del 
mismo y rematar la empresa dejando un simple agrado 
promovido a pasión”. 

Para Gabriela Mistral, la lectura es digna de 
ocupar un sitio importante en la vida del niño. Leer 
por placer le permitirá afianzar el hábito y le formará 
para el futuro. Y no se trata de obligarlo con fines 
únicamente pedagógicos, se desea sienta libertad y 
esparcimiento al momento de leer. Que el niño escoja 
sus lecturas y así viaje por el mundo de la fantasía y 
la imaginación. En el mismo texto apunta: “Hacer leer, 
como se come, todos los días, hasta que la lectura sea, 
como el mirar, ejercicio natural, pero gozoso siempre. El 
hábito no se adquiere si él no promete y cumple placer” 

Mistral propone que las primeras lecturas se 
aproximen a la oralidad, pues considera que el relato 
esel puente que comunica al niño con la literatura, con 
la lectura. Resulta vital acercarlos desde la narración 
de cuentos al libro como ente concreto. Las primeras 
letras, descubrimiento cuya saciedad se logra sólo 
leyendo, representan un aluvión de grafemas que 
retratan acaso la realidad circundante o un viaje 
milenario desde las páginas de un libro. 

La pasión por la lectura la fundamenta Mistral 
en el amor que tiene a los libros. Las hojas impresas 
revelan un universo no sólo de conocimientos sino 
de distracción sana. En Pasión Subida dice: * Que los 


ojos se vayan al papel impreso como el perro a su amor; 
que el libro al igual de una cara, llame en la vitrina y haga 
volverse y plantarse delante en un hechizo real; que se 
haga el leer un ímpetu casi carnal.” 

Maestra con pensamiento vanguardista para 
la época, pregona la importancia de mantener una 
actitud de respeto y tolerancia con los niños. Dejarlos 
seleccionar los libros, animarlos mas no obligarlos 
y jamás imponer criterios pensando en la supuesta 
calidad de la lectura son postulados defendidos por 
Gabriela Mistral. En Paciencia afirma: “Lo único que 
importa es cuidar los comienzos: el no hastiar al recién 
llegado, el no producir el bostezo o el no desalentarle por 
la pieza ardua.” 

En su magisterio, se preocupó por orientar a los 
maestros para que no incurrieran en acciones que 
alejaran a los niños de la lectura. No es que negara 
el elemento pedagógico; se acercaba al consejo 
filial, a la propuesta cercana para impulsar el amor 
por leer. Mistral asume que: “Yerran los maestros, 
que celando mucho la calidad de la lectura, la matan al 
imponer lo óptimo a tirones y antes de tiempo. Debemos 
condescender algo o mucho con el niño, aceptándole 
ciertas lecturas...” 

Indudablemente, la pasión demostrada en su prosa 
poética, refiere lo imperante que era para Mistral 
el amor por la lectura. No se puede perder de vista 
la época que vivió y los obstáculos que la sociedad 
imponía desde la rigidez del sistema educativo hasta 
las ideas cerradas producto del pensamiento rural 
que prevalecía. 





* José Gregorio González Márquez. La Azulita estado 
Merida. Licenciado en educación. Poeta, narrador, ensa- 
vista y articulista. Miembro fundador de la Editorial La 
Casa Tomada. Ha recibido varios premios literarios. Tiene 
publicado La tinta invisible y otras historias, Alegoría del 
olvido, Mujer profana, Caballito de madera, En cualquier 
estación, Espejos de la insidia, La ranita amarilla, entre 
otros. Igualmente, sus textos han aparecido en revistas de 
Cuba, México, Perú, Argentina, España, Siria y Francia... 
Sus trabajos de investigación son generalmente sobre 
literatura infantil. 


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El Grupo Casa Azul cree en que el artista, como 

intelectual comprometido con su tiempo, debe llevar su 

pensamiento y su arte al quehacer público, vinculándose 

con el medio a través de la crítica, la participación en 

eventos (ferias del libro), la organización de exhibiciones 

y otras manifestaciones relacionadas con el trabajo 

cultural. Hemos agrupado esta dimensión de nuestro 

trabajo en las Esferas de acción. 

Nuestro Centro, habiendo intervenidola Feriaenel 2015, SÍ 

logró 5 espacios dentro de la programación cultural = 

de la Feria de este año, donde se lanzaron 3 E 

libros, se conversó con el poeta Carlos 

Cociña y se realizó el conversatorio 

“Contra la postal y lo sentimental 

en el Arte”. Entodos se realizó 

la crítica a la situación de 
a las ferias del libro en 
DD. Chile. 


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stand de Grupo Casa Azul en Feria del Libro de Viña del Mar. 


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LANZAMIENTO 
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escenario de la Feria del 
Libro de Viña del Mar. 


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Patricio Bruna lanzó la edición artesanal de 
Cementerio de disidentes, su último poemario. 
Tras ser rechazado por el Fondo del Libro y no ser 
acogido por editoriales independientes, se tomó la 
decisión de editarlo utilizando el papel kraft y cartón, 
incorporando en la portada de este libro, la obra "EGO 
SUM” del artista visual porteño Edwin Rojas. 
Acompañó la presentación, Marcel Bruna en música 
quien interpretó “Manha de Carnaval” de Luis Bonfa y 
“Homenaje a Víctor Jara” de su autoría y que consistió 
en una improvisación sobre el tema “Luchín” con 
influencias de sonidos africanos. 






Mar- 
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Fotografía de Pedro Pávez. 





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firmando su obra. 


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“EGO SUM”. Óleo sobre tela. Edwin Rojas Ch. "e yo A EFE 
utilizado como portada del libro Cementerio Ms 
de disidentes. 3 


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Fragmento “Saliendo del foso”. Carboncillo y tiza sobre papel. Patricio Bruna. Año 2014 





uien aquí escribe tenía trece años para el golpe 

de estado de 1973. La historia chilena, desde 

ese entonces.hastathoy, se ha construido.cCon 
un gran cementerio de disidentes. En Valparaíso existe 
un Cementeriode Disidentes, fundado en 1825. Y 
surge de la intolerancia de la Iglesia Católica, por no 
acoger más muertos que a los de su misma fe o.a los 
convertidos a ella. Luego; en el año 4883 seterminó 
la discriminación religiosa en los cementerios fiscales 
y municipales con las leyes laicas. Al.Corregirse esta 
alevosa exclusión, dicho Cementerio de Disidentes 
no ha crecido mayormente, y hasta hoy se halla de 
manera funcional en el centro de la ciudad; en el 
cerro Panteón. Esto es lo que motiva estasreflexión 
que da título a este poemario, porque también existe 
en un espejeo el cementerio “virtual” de disidentes, 
el de los detenidos desaparecidos, que sí fueron 
asesinados, o el real de los que se han hallado o de 
los que no desaparecieron. Pero también existe ese 
otro cementerio “virtual” de disidentes, aquel donde 
yacen los restos de toda aquella generación que fue 
mutilada culturalmente, privada de lo que pudo crecer 
en sus intelectos, condenada a lo que pudo ser y nunca 
fue, en el devenir de aquel cuerpo social asesinado por 
la pérdida de la democracia y posteriormente por el 
simulacro de democracia y que heredamos hasta hoy 
de la dictadura, y que lamentablemente se expresa 
objetivamente en la descomunal desigualdad de 
nuestra sociedad actual. 


Historia que parte simbólicamente en dicha fecha 


(septiembre de 1973) para mí, pues, por la brutalidad 
genocida de sus consecuencias que demasiadas 


38 


Patricio Bruna Poblete 
Centro de Investigaciones 
Poéticas Grupo Casa Azul. 


personas comenzaban a vivir desde aquel mismo 
instante, /adelantaba/ abruptamente mi llegada a la 
adultez y me ponía como obligado testigo presencial. 
Y muy luego también como. receptor directo de sus 
inconmensurables nefastas. consecuencias sociales, 
como así las sufrirían la mayoría de los hijos de este 
pueblo, conforme fueron pasando aquellos aciagos 
días, meses, años, décadas después, al tenor de la 
propia memoria que así se construía, hasta llegar a 
hoy. 


Estos textos surgen, entonces, del sustrato de mi 
historia personal ligada ala historia política y social de 
aquel Chile que moría asesinado, y.de aquel otro que 
nacía en su asesinándolo. Sean estos textos, por tanto 
sociológicamente implicantes, una crítica.al excesivo 
individualismo que corroe las bases de nuestra 
más sana.sociabilidad como país. Este Chile, desde 
1973 a.1989 bajo dictadura militar, y cón una carta 
fundamental heredada de esta con profundos rasgos 
antidemocráticos hastalda fecha. Una crítica que alude 
directamente adas desastrosas consecuencias de la 
profunda desigualdad social del modelo neoliberal in 
extremis imperante ennuestro país. Pero, tratándose 
esto de poesía; parte con la crítica y desestructuración 
de nuestro mismo lenguaje poético más retardatario, 
aquel que nunca ha dejado de estar en boga en la 
mayoría de las voces más facilistas y populistas de 
nuestra actual poesía, aquel del lirismo más propio 
del siglo XIX que de nuestra contemporaneidad. En 
un país retardatario como el nuestro me permito, 
entonces, la experimentación formal en la escritura 
del poema. Pues, al artista con conciencia crítica 








no le cabe más labor que la insurrección contra la 
estética dominante más retardataria de este mal 
país. Así, por tanto, junto con poner en tensión la 
sintaxis más lógica y convencional de la escritura 
poética, hasta un grado mayor de complejidad en 
sus componentes relacionales de significación. Y que 
estos textos temáticamente quieren dar cuenta de la 
problemática entre la individualidad y la pluralidad 
del ser, justamente allí, en lo social, en medio de 
sus injusticias y carencias. Por esto la constante del 
“nosotros”, que lucha incesantemente por imponerse 
al “yo” de la primera persona Plque tampoco aquí, por 
necesario contra punto, no quiere ni puede dejar de 
ser), cuando este tiende a agotarse en la expresión 
de aquel lirismo más conservador, mermando 
significativamente la capacidad expresiva del poema. 


Pero, sirva este tema, que digo central como 
paradigma de lo criticable o sujeto de reflexión de lo 
posible por revelar, para todos los otros temas que 
subyacen más o menosexplícitamenteenestostextos: 
el mismo golpe de estado del “73 y lo relacionado con 
este, la pintura, la escritura, el cine, la televisión y sus 
contenidos, el amor de pareja, la religión, el ateísmo, 
etc. y que de ciertaforma configuran el sustrato de una 
memoria quebrándose y tratándose de recomponer 
en un perpetuo continuo, desde 1973 a la fecha. 


Luego, la prosa en estos textos, en su ordinario 
tono conversacional, conviene en adentrarse en el 
verso y allí fracturarlo en su convencionalismo más 
retardatario; pero fracturándose ella también en 
su propia convención narrativa, al devenir en ser el 
simulacro de sí misma, es decir, una historia que solo 
se insinúa, que nunca se completa formalmente como 
tal; y que de resolverse, finalmente lo hace en la forma 
estética de un decir poético: Un texto que se opaca 
en la extrañeza misma de sus múltiples sentidos de 
significación insinuándose en él; esto es, rompiendo 
con la linealidad unívoca más convencional que logra 
insinuar como escritura, en la insurrección de su 
propia estructura sintáctica y formal, para tratar de 
constituirse así como palabra poética. 


COMENTARIO A 





CEMENTERIO DE DISIDENTES. 


Diego Rojas 
Centro de Investigaciones Poéticas Grupo Casa Azul 


La disidencia en la poética de Patricio Bruna Poblete, 
se expresa desde dos aristas. La primera, en un 
proyecto en donde el idioma español es subvertido 
en su intento de presentar un mundo ordenado, 
construyendo un lenguaje experimental desde 


el cual cuestionar y resistir los valores artísticos 
clásicos, porque estos, en el momento actual, no 
pueden dar cuenta de la fragmentación valórica y 
del descreimiento ético y existencial en el que vive 
sumido el ser humano. En este tiempo histórico, 
para entender la complejidad del ser, es necesario 
expresar el caos y el azar que están bajo la superficie 
en donde construimos la realidad. 


Por otro lado, sutemática resiste y critica alos valores 
yprincipiosutilitariossobrelosquelasociedad chilena 
se ha constituido. Somos el país que se usó como rata 
de laboratorio para experimentar en él la más dura 
economía capitalista durante los años de dictadura, 
cuajando en todo ello la muerte del pensamiento 
crítico y disidente para dar a luz a un pueblo educado 
para competir por un confort que siempre se ve 
inalcanzable, porque el juego del capitalismo está en 
exhibirunafelicidad que porsuevanescencianuncaes 
posible. Así, el poema “Tal como la dejamos” nos habla 
de la falta de consecuencia de aquellos que vivieron 
los años represivos de la dictadura chilena, y que 
hoy se acomodan en sitiales de poder, traicionando 
a todos los ideales que alguna vez defendieron; o el 
poema “Disidentes”, en donde la voz poética siente 
nostalgia por los años de una juventud cuyo idealismo 
es necesario recuperar hoy, y que bien pudimos ver 
en la Revolución Pingúina de años anteriores, o en las 
actuales marchas estudiantiles y universitarias. 


Ante las palabras de Nietzsche “El individuo ha 
luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. 
Silo intenta, a menudo estará solo y a veces asustado. 
Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio 
de ser uno mismo” Como sociedad ¿Estamos 
dispuestos a denunciar los abusos del poder, y junto 
a ello, vivir en consecuencia de lo que ello puede 
significar, el perder la buena onda del jefe, quedar con 
una mancha en el currículum o ser excluido del grupo 
de amigos emprendedores? 


¿Estamos dispuestos a la disidencia, a perder los 
privilegios que ello implica? Sin duda, ser el disidente 
que se postula en estos poemas no es nada fácil, sin 
embargo, hay ganancias significativas: las de no ser 
cómplice del sistema imperante, de sus colusiones y 
su falta de conciencia social." 


39 


LANZAMIENTO DE JARDÍN. 
DE EPIGURO, VE KARINA GARGIA 


El 20 de enero pasado, se lanzó el último libro de poesía de Karina 
García Albadiz, Jardín de Epicuro, en factura artesanal ideada por 
Patricio Bruna. Constituye la serialización del libro de artista en 
formato de caja con hojas sueltas distribuidas en cuatro niveles de 
lectura, conformando las cuatros secciones del libro: “Tótem de las 


moscas”, “Peces del fango”, “No vivimos del paisaje”, y “Luche”: 
Edición limitada de 50 ejemplares. 
















Karina García Albadiz 
Centro de Investigaciones Poéticas Grupo Casa Azul 


| Jardín de Epicuro tiene una clave filosófica 

porque se hace cargo de la provocación que 

realizó este filósofo a la corriente oficial 
desviándose del Liceo y de la Academia para abrir su 
jardín a la reflexión filosófica de mujeres, ancianos, 
esclavos y niños. Este acto revolucionario nos 
parece altamente provocativo con el sistema 
imperante y un gesto para que todos aquellos, 
que buscan fisurar el sistema, logren encontrar un 


sustento en la experiencia intelectual de Epicuro a Karina García Albadiz y Diego Rojas en 
e idencia hormonal” el lanzamiento del Jardin de Epicuro 





Empieza el Jardín con el Nivel 1: “Tótem de las 
moscas” que remite a la novela “El Señor de las | o m mi 
Moscas” de William Golding que nos recuerda A MA e, 

cómo nos marca la infancia y la adolescencia y, e yl á 
sobre todo, cómo nos marca leer en esetiempo. Leer 4 


pa Po LN 


atiempo, vivir a tiempo, reflexionar sobre la infancia E $ 
a través de la lectura de un libro que trata sobre ella, h h 
pero que la aborda no de manera almibaraba sino en PA «e E | 
cómo un momento terrible nos puede poner en jaque delGrufo Casa Azul . ys 
sobre la construcción de un sujeto siempre alerta, que 24 EN A 

no creerá los cuentos de niños tan fácilmente porque 


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quiere entender la complejidad de la existencia donde que falleció chupada por el fango de un lago. 
los niños son crueles, competitivos y van detrás de Esta historia mínima se extiende a la tragedia 
un tótem sagrado para muchos, pero finalmente ese producida por el azar, a la inutilidad de la vida, a lo 
tótem termina siendo de las moscas, creando una ridículo que se vuelve resistir al modelo neoliberal, 
imagen grotesca que nos golpeará toda la vida. Este pero por lo mismo urgentemente necesario 
libro me hizo preguntarme ¿es necesaria la existencia cuando todo un país fue fagocitado, chupado 
de jefes? ¿las personas son salvajes por naturaleza? por la ideología del consumo. La voz poética 
¿es necesario que existan normas y reglas? ¿se está articula pasiones vehementes donde la teoría 
perdiendo la inocencia de los niños? literaria otorga herramientas, al igual que el arte, 
Luego nos encontramos el Nivel 2: “Peces del fango” y posibilita un espacio para el desacuerdo, porque 
que transfigura la muerte de una persona cercana es esa disidencia hormonal lo único que asegura 


40 








el proceso emancipatorio. Desde ahí combate 
la abdicación de los intelectuales y prefigura las 
identidades del intelectual barrial latinoamericano. 
Este texto manchado, borroso, es una perla irregular 
por lo invisible y juega en los bordes del desborde. 
Pretende ser un nuevo relato de las pérdidas, donde 
un yo social se da el gusto de demostrar todas sus 
lecturas sin culpas, probando que el arte es un 
mecanismo, que nunca logrará reflejar totalmente 
la realidad y menos la muerte. Acá la sangre nunca 
escapa porque la teoría tiene la potencialidad del 
arte. Estos peces abisales, monstruos desaparecidos, 
habitan la ciudad, que tiene como imposición la cara 
española-europea de la cuadrícula, y es ese orden 
el que quiere desarmar desde un país descentrado, 
puerto sin fundar, y un cuerpo discontinuo. Peces 
del fango vive en su potencial y en su continuo 
entregarse. Por eso presento dos párrafos abajo de 
la página, simulando el signo pisciano en el fondo 
marino que contempla a manera de incrustación los 
peces de un resumidero de metal en el centro de los 
párrafos. 


Y Nivel 3: “No vivimos del paisaje”, que surge de una 
cita inencontrada de El tiempo y la máquina de Aldous 
Huxley Me gustó mucho porque hace resistencia a 
ese puerto que ha sido valorado excesivamente por 
el paisaje y que provoca ese gesto retardatario que 
sus artistas sean exigidos a pintar el paisaje como en 
el siglo XIX, o que los poetas tengan que narrar su 
mercado, su bohemia porteña, sus catástrofes en un 
ritual tan aburrido, porque por un lado, ya otros lo 
han hecho y bien, y por otro, en nada puede aportar 
a la poética contar una historia si no revoluciona su 
forma de contarla, en una cadena larga de dudas, 
innovaciones y variaciones contemporáneas. Qué 
mejor que remitirme a la cita donde anida la poética 
en sentido amplio que propugnamos, citas que nos 
hacen tomar conciencia que el paisaje es un discurso 
que emulsionará de manera indirecta en nuestro 
corpus estético, como huella de una huella, pero 
nunca como un reflejo o tema porque el costo sería 
sacrificar los valores estéticos de nuestros textos. 
Lo trágico no es el tema, lo trágico es que el material 
con el que trabajamos no puede contar la realidad, y 
cuando pretende hacerlo a la pata de la letra lo único 
que hace es traicionar lo fascinante del arte, que es su 
incontrolable afán develador de la condición humana. 








Por otro lado, siendo honesta con mi trabajo 
escritural agregué el Nivel 4: “Luche” que contempla 
la edición de parte de mis textos que hizo el poeta 
Claudio Faúndez, buscando, como él señala: el poema 
dentro del poema. Me pareció que esta edición se 
transforma en una variación que toma vida propia, 
ya que saca la capacidad lírica de mis textos tan 
presente en nuestra tradición poética y que también 
juega con los blancos, diagramando para que el 
poema conmueva más y mejor. Acepto esta variación 
como una otra que soy y la consigno para rescatar el 
papel del editor en la construcción de un libro que 
siempre estará inacabado y nunca será final. La dejo 
como homenaje al condicionado poeta lírico y amable 
que no soy, porque hace tiempo decidí construir una 
poética más salvaje, menos lírica, una poética que no 
quede bien ni con los bares ni con el salón ni menos 


41 


42 


























































con la Universidad. Una poética para la cual no quepa 
el canon de una comisión evaluadora en UN consejo de 


cultura. 


En este “Jardín” no podía faltar el arte espectral de 
Patricio Bruna, que se concreta en varias imágenes de 
su última serie “Por todos los costados”. Serie eráfica 
donde se utiliza el carboncillo, la acuarela, pastel seco 
y el extracto de nogal sobre cartulina kraft. Esta serie, 
nos señala Bruna, da cuenta del uso de la idea de UN 
pa pesquisa CO 
paspartú como agente de protección y de separación 
del papel —sobre el cual está hecha la obra— del 
vidrio, para evitar que se traspase la humedad, COn 
los cambios de temperatura ambiental, a la obra, 
pudiendo deteriorarla. Acá el paspartú se ocupa, más 
que Como realce estético de lo que enmarca, para 
introducirnos en el concepto del cuadro dentro del 
cuadro, pues interviene en Una segunda instancia, más 
lúdica Y decorativa, Pero 3 contrapelo, desde el lugar 
perimetral que ocupa, cruzando a la composición 
central, que €s de un marcado acento expresionista 
más duro. Dicen que el paspartú da aire a la obra, 
pero acá es una prolongación de ella, prescindiendo 
del encuadre; lo que NOS hace reflexiona! sobre los 
mecanismos de circulación Y exposición de la obra. 
La única obra que está fuera de esta serie es “Peces 
del Fango” que €5 una nogalía, es decir, UN nogal sobre 
papel, construida a propósito de mi texto poético. 


e) 

a 
Esta es la apuesta de Jardín de Epicuro. Con un trabajo O 
de edición de Patricio Bruna, QUÉ da cuenta de una 3 
esmerada labor que no produce estridencias, más = 
bien se disimula como una caja vieja el objeto libro... E 
Pero todo esto es engañoso, porque con estos ropajes 2 
disfraza su total pertenencia al presente. Este libro E 
signa Una carta-bomba... como objeto poético qué 3 
“hiere o mata” al 4vido lector cuando lo abre, al 3 
asordinar el carácter negro de la impresión. Al utilizar o 
el color Y propiedades matéricas del papel kraft, g 
comparativamente más tosco que cualquier Otro al D 
uso de impresión para estos casos, Y particularmente S 
notorioporsu e aciaporser principalmenteusacó 
como envoltorio, enresmado O empaquetado. Este 
libro como objeto material es la contemporaneidad 
travestida bajo los ropajes del pasado. 





PRESENTACIÓN: 


PLEXOSUR 


Plexosur: poesía y gráfica de Temuco, Concepción, 
Valdivia y Valparaísoforma partedeunalínea editorial 
que responde auna estética iniciada con el libro Plano 
Inclinado, poética en sentido amplio y que continúa en 
PlexoAmérica: poesía y gráfica de Morelia-Valparaíso. 
La noción de plexo llevado a un emplazamiento 
geográfico, en este caso a cuatro ciudades poéticas, 
nos remite a la compleja red que se establece en 
torno a la producción cultural, que oscila entre el 
respeto a la tradición y la apuesta por una actitud más 
experimental y rupturista frente al arte. Entre estos 
dos polos se establece una relación polémica que en 
nuestra opinión es muy enriquecedora y da cuenta 
de la actividad cultural de una localidad. En ella, se 
produce las imbricaciones que ponen en contacto 
al poeta/artista con un mundo, con personas, que 
pueden tener una incidencia no buscada, un lector 
crítico que ayude a girar a otro poemario, a cambiar 
una palabra que no funcione, en fin, hay tantos 
ejemplos en el periodo más vanguardista. 


Los poetas y artistas logran su mejor trabajo cuando 
están integrados al entorno en que transitan. Hay 
una interrelación entre hábitat, medios y redes que 
hemos tratado de establecer al interior del libro, 
organizando los poetas y gráficos según la ciudad 
en que se desenvuelven. Quisimos abrir el trabajo 
editorial y compartirlo con poetas de cada ciudad que 
habíamos conocido en nuestro viaje al sur enel verano 
del 2013. De esta manera, la gestión del proyecto 
contempló desde un comienzo la participación de 
gestores representantes de cada plexo quienes 
recopilaron las obras y fueron la contraparte crítica 
al momento de seleccionar los textos e imágenes que 
entraron en el libro. Ellos fueron el poeta Wenuan 
Escalona (Temuco); la poeta y editora Ingrid Odgers 
(Concepción); los poetas Yoyi Koda y Juan Carlos 
Iturra (Valdivia). 


Esta forma de recopilación poética, que no pretende 
ser una antología acabada, implica repensar el ser, 
el saber y las estructura de la industria cultural 
que gobierna la sociedad contemporánea. Al 
mismo tiempo, intenta construir nuevas formas de 
legitimación en lo poético, ya que el pensamiento 
fundamental de PlexoSur es apelar a una profunda 
emancipación. El resultado de esta labor de edición 
es la incorporación de 24 poetas y 8 artistas gráficos 
(de los cuales dos están representados tanto por 
su poesía como por su obra artística). En los poetas, 
representando a Temuco, van Dafne Meezs, Consuelo 


Martínez, Diego Aravena, Cristián Cayupán, Sofía 
Jara, Cristián Lagos y Wenuan Escalona; por 
Concepción, Ingrid Odgers, Rosa Elena Sáez, César 
Valdebenito y Rodrigo Palominos; Valdivia tiene a 
Juan Carlos Iturra, Moisés Sanhueza, Amanda Iturra, 
Yoyi Koda y Roberto Sáez; por Valparaíso, Héctor 
Santelices, Rodrigo Suárez, Karina García, Luis 
Abarca, Roberto Cárdenas y Patricio Bruna. 


La propuesta gráfica contempló la inclusión de dos 
artistas por localidad. Uno encabeza la portadilla de 
ciudad y el otro aparece en las portadillas de cada 
poeta. Ellos son respectivamente: Daniel Lagos y 
Fernando Paz en Temuco; Caterina Oxley y José 
Fernández en Concepción; Moisés Sanhueza y Him 
Rivera en Valdivia, y Edgar del Canto y Patricio Bruna 
en Valparaíso. 


No nos interesa tener figuras que pertenecen 
el establishment artístico-cultural de su ciudad. 
Pensamos que ellos ya tienen un circuito de 
visibilización suficiente para sus textos. Por otro 
lado, rechazamos la cultura de premios, traducciones 
y publicaciones de baja calidad estética. Nos 
interesan fundamentalmente poetas y artistas 
gráficos, productores culturales, que propongan 
ideas estéticas relevantes y transformadoras dentro 
de su disciplina. Nos interesa un corpus de obra que 
mantenga su profundo vínculo con la actualidad tanto 
poética como vital. Porque pensamos que estos textos 
están abiertos y dan cuenta de la materialidad del 
objeto poético, dejando en evidencia el mecanismo 
de construcción y deconstrucción del lenguaje, 
poniendo en primer plano la presencia de lo no dicho. 


El autor es su primer lector y por eso tuvieron un 
rol activo en este libro y de cierta manera autoral. 
Sabemos que el arte contemporáneo se interesa, en 
verdad, por mostrar el proceso de creación, no solo 
el resultado. Por ello, solicitamos a poetas y gráficos 
una reseña que implicara la reflexión sobre el corpus 
de obra y que fuera más allá de los datos biográficos y 
méritos literarios o artísticos. 


En estas poéticas emergen algunos puntos de 
encuentro. Similitudes que, sin pertenecer a la misma 
cosmovisión, dan cuenta de una resistencia ante el 
capitalismo, el patriarcado, las industrias culturales, 
la historia oficial. Son los bordes, las fronteras que 
nos hacen reelaborar desde nuestro alto nivel de 
frustración, la poética actual chilena. 


Grupo Casa Azul 


43 


OS 


AFECTO Vel 
CULINA 


PLAGIO DEL 
PUE IA 


VARLOS 


VIDEO-POEMA 


Nuestro grupo conoció a Carlos Cociña en una 
feria comunitaria a la que asistimos en Santiago. 
Invitamos a Carlos a visitarnos en Valparaíso, 

lo que se concretó a los pocos meses. Su visita 
implicó una amplia reflexión sobre la poesía chi- 
lena y los diferentes modos de producción poéti- 
ca, entre las cuales nos contó sobre su proyecto 
escritural. Muchas de las ideas que salieron a 
relucir fueron tomadas por nuestros integrantes 
para incorporarlas a sus nuevos proyectos, algu- 
nos de los cuales estamos lanzando en esta feria. 


servidas (1981), Tres canciones (1992), Espacios de 

líquido en tierra (1999), Plagio del afecto (2000) y 
El margen de la propia vida (Alquimia Ediciones, 2013). 
A estos hay que agregar A veces cubierto por las aguas 
(2003) y 71 (setenta y uno) publicado en el sitio web del 
autor, Poesiacero.cl 


Users en detalle algunos de sus libros: Aguas 


Carlos Cociña nace en Concepción en 1950, poeta y 
editor chileno. Su primer libro, Aguas Servidas (1981), es 
considerado uno de los libros clave en la poesía chilena 
de la década de los 80. En 2014, obtuvo el Premio 
Municipal de Literatura de Santiago, género Poesía, 
por su libro El margen de la propia vida. En sus años de 
estudiante dirigió la revista de literatura Fuego Negro, 
editada junto a Mario Milanca, y posteriormente Envés, 
con Milanca y Nicolás Miquea. En los mismos años 
colaboró en la revista Camino, editada por el arquitecto 
Osvaldo Cáceres en Concepción, Quinchamalí y Los 
Ángeles. Carlos Cociña ha trabajado además como 
editor en casas editoriales como Zig-Zag, Arrayán, 
McGraw Hill y Lom. Además, dirigió durante los 90 la 
editorial Intemperie en conjunto con Andrés Ajens, y ha 
participado en diversos proyectos independientes como 
el Foro de Escritores de Chile (con trabajos de poesía 
visual y escrita), en numerosas lecturas de poesía y ha 
dictado talleres de poesía en diferentes organizaciones. 


44 


AFECTO 05 


Si la realidad es el mundo que nos rodea, sin realidad 
no hay conciencia. El cerebro existe pues es parte 
de ella. La conciencia puede existir sin que el mundo 
externo module su actividad. Cuando lucubramos, 
recordamos o soñamos no se requiere necesariamente 
una entrada sensorial. RElmundo sólo se puede 
captar con el cerebro; captar es, en sí mismo, una función 
cerebral. El cerebro simula la realidad. Tiene que 
hacerlo porque el tamaño de la cabeza y del cuerpoes 
pequeño comparado con el tamaño de la realidad. Allí 
sólo caben descripciones. Si por conciencia se 
entiende construir una imagen, entonces la realidad es 
ésa. Tan cercana está la realidad de lo que vemos. Por eso 
cuando cae un árbol en la selva, y no hay quien lo oiga, 
no produce sonido. El sonido es una interpretación que 
hace el cerebro de las vibraciones del aire producidas 
por el árbol que se derrumba. Las vibraciones en el aire 
son el amor. 


Ref. Rodolfo Llinás. Entrevista de Javier López R. 


Video Poema de Carlos Gociña 








Video “Plagio del Afecto” de Carlos Cociña 
HIPS/AVWWYOUTUBE.COM/WATCH?V-WOVX9/AWIOVG 






'ografía de Roberto Mathews 
3 


ARTE ALBARRIO. tape 
EN PLAZA E 
WADDINGTON 


Como una forma de acercar la experiencia del arte a los 
vecinos en su entorno barrial y familiar, el proyecto “Arte al 
Barrio” convocó a diez artistas visuales a llevar arte a las casas, “Fotografía de Roberto MalheWi 

hostales, negocios y cafés de Playa Ancha, en Valparaíso. $ dl 
Durante un mes estos espacios se convirtieron en galerías de ar > o | 


















arte que invitaban a todos los vecinos a dejar su impresión 
de las obras expuestas. 





de Plaza Waddington, el Centro de Investigaciones A . ¡ “5 
Poéticas Grupo Casa Azul con la colaboración de 
Rodrigo Márquez y SusanaBarrientosdePlazawaddington. 
cl llevaron a cabo este proyecto. Se convocaron a "0 
diez artistas visuales: Ximena Wiuckstern, Patricio Obras de Karen Rosentreter y a 
Bruna, José Unanue, Leonardo Soto-Calquín, Ximena Patricio Bruna expuestas en Fuente de Soda Ney al. 
Gutiérrez, Gonzalo llabaca, Carolina Vásquez, Marcela 
Rodríguez, Francisca Leyton y Karen Rosentreter; a 
trece negocios: hostales o cafés: La Picá del Poroto y ¡A im 
la Rienda, Delisano, Fuente de Soda Naval, Ecomapu, | 
Café Raíces Chilenas, Café República, Casa Club .. 1 


E ntre el 31 de mayo y el 26 de junio del 2015 en el barrio 


Hostel, Mercado Chico, Emporio Santo Domingo, 
Emporio Naval, La Piazza, Panadería del Rey y La | 
Quinta del Quintil; y a seis casas particulares: de | j r 





Emiliana Reinoso, Judith Maury, Susana Barrientos, 
Rodrigo Márquez, Paulina Bascuñán y Nicole 
Molina. 


Para más información y conocer el mapa de las 
obras se puede visitar el sitio web ArtealBarrio.cl 





Fotografía de Roberto Mathews 


1 


n de Jose 


— 
5 


Ecomapu Tour Operadores, 
Estados del Amor III de Patricio Bruna. 





45 











Obras en Escuelita Antupillán 


MUES | RÁ UE ARTE AL BARRIO EN 


LOS ANDES 


espués de haber finalizado la versión de esta 
[) actividad realizada en Playa Ancha, entre los 

días 20 de Noviembre al 26 de Diciembre de 
2015 se llevó a cabo un nuevo Arte al Barrio en la 
ciudad de Los Andes, gestionado por la artista visual 
María Fernanda Pardo de la Casa Taller Las Heras 
36. Los veinte artistas que participaron fueron: Elisa 
Oropesa, Patricio Bruna, Karen Rosentreter, Pablo 
del cielo, Carlos Ormazabal, Juvenal Barría Gómez, 
Álvaro Mega Herz, Valentina Quezada, Ingrid Ewert, 
Leonardo Soto Calquín, María Fernanda Pardo, 
Sebastián Trujillo, María José Durán, Mauricio 
Flores, Verónica Noriega, Carolina Salinas, Cristian 
Maturana, Menru, Claudio Dree y Marco Durán y 
el Restorán Basilico, Sociedad de Artesanos Bar- 
Restaurant, El Ante Jardín, Casa Taller Las Heras 36, 


os. en. 










alí de Roberto Mathews 


ag 





Muestra Colectiva Eh Sociedad 
de Artesanos 


46 





Museo Juguete, La Golosita, Olibar, Ropa Americana 
Privilege, Biblioteca de Los Andes, Brambuli Cofee, 
Ojos de Agua Out Door, Gobernación de Los Andes, 
Escuela AntuPillán, Emporio Dianora, 4focos casa 
creativa, Centro Om Los Andes, Cala Restobar, 
Radio Voces FM, Hospital San Juan de Dios y VTV 
Juntos Matinal del Valle. La muestra culminó con 

la presentación de las obras en la Sociedad de 
Artesanos de Los Andes, lugar en el que María 
Fernanda y Patricio Bruna invitaron al púbico a un 
recorrido por las pinturas, en el que los asistentes 
dialogaron con los artistas respecto a la construcción 
y técnica de los trabajos. 


Para ver más imágenes 
de la exposición, 
visitar: 

“Entrega de obras 
Arte al Barrio Los 
Andes”, en el link: 


AITPS/AWWMW, 
FACEBOOK. COM/MEDIA/ 


mm [Fotografía de Roberto Mathews 


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“Apuntes del q 

subterráneo” El 

es un programa o 

de crítica y 3 

reflexión sobre la : 

realidad cultural y literaria de Chile. el 


Nos preocupa cómo operan los agentes 
culturales en el Chile neoliberal de 

hoy, por ello hemos realizado un ciclo 
examinando la forma de operar de 

las ferias del libro en Chile, tanto de 

la Cámara Chilena del Libro como 

de las agrupaciones de editoriales 
independientes. 








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: 13 


Grupo Casa Azul 








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TEATBO D 





APUNTES DEL SUBTERRÁNEO 1: 


El Grupo Casa Azul interviene la Feria del Libro de Santiago (FILSA) y conversa con el 
público sobre los precios de la entrada y sobre la producción de las ferias del libro en 
Chile. 


HITPS/WWWYOUTUBE.COM/WATCH?V=0TOKTOXYNJO 


APUNTES DEL SUBTERRÁNEO 2. 


Karina García Albadiz, Patricio Bruna, Diego Rojas y Héctor Santelices entrevista al 
Diputado de la Izquierda Autónoma Gabriel Boric, y a los escritores Jorge Baradit y 
Pablo Simonetti sobre el financiamiento público que recibe la Cámara del Libro para 
realizar la FILSA y sobre qué piensan de abolir el IVA al libro. También conversamos 
con Juan Carlos Aburto, estudiante de Enseñanza Media, y su visión de la feria. 


HITPS/WWWYOUTUBE.COM/WATCH?V=TSKAIGNOXIE 






ULDY OJI9qOy op bIJbDIBOJOYy 


rt 


asa Azul 


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Amigos y colaboradores del Grupa 





APUNTES DEL SUBTERRÁNEO 5: 
El negociado de la FILSA. Karina García Albadiz y Rodrigo Suárez analizan las ferias 


que tenemos y las que queremos tener como poetas, pintores, músicos o editores que 
somos. 


INTERVENCIÓN EN FERIA DEL LIBRO DE VIÑA DEL MAR. VIDEO DE SINGLART 


HTTPS://WWW.FACEBOOK.COM/SINGLART.CL/ 
GENTILEZA DE GÁBRIEL OGALDE. 


Video que muestra el conflicto que mantuvimos con los libreros de la Feria del Libro de 
Viña del Mar. 





El Centro de Investigaciones Poéticas Grupo Casa Azul es una orga- 
nización comunitaria chilena sin fines de lucro que en su carácter 
interdisciplinario busca fomentar el quehacer cultural artístico 

y la reflexión, utilizando los recursos que nos entregan la poe- 
sía, las artes visuales, la filosofía y la cultura en general. Queda 
así configurado nuestro ideario de desarrollo cultural en lo que 
hemos nombrado una poética en sentido amplio, que considera la 
TIEN EI cali 
hereje intento de expresar lo indecible. Los integrantes del centro 
son: Patricio Bruna Poblete, Karina García Albadiz, Rolando 


Jaime Malhue, Rodrigo Suárez Pemjean, Diego Rojas Valderrama. 


Colabora: Héctor Santelices. 


grupocasaazul.blogspot.cl 


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revistabotelladelnaufrago.blogspot.cl 


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